RSC_Comentario crítico del artículo “Estrategia y sociedad: El vínculo entre ventaja competitiva y Responsabilidad Social Corporativa” de Michael E. Porter y Mark R. Kramer

En los últimos años se ha escrito y reflexionado mucho sobre este artículo que relaciona directamente la creación de valor de una empresa con las políticas en materia de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) de la misma. Se puede decir que fue un verdadero punto de inflexión, a partir del cual las corporaciones comenzaron a ver en la RSC una posible diferenciación y, por ende, una, más que inestimable, ventaja competitiva. Que la RSC pasara a ser considerada una fuente de creación de valor para la empresa y tenida en cuenta en la cadena de valor y en los procesos internos, hizo que estuviera presente, cada vez más, en los consejos de administración para ser integrada en la estrategia de la empresa. Esto ha impulsado su desarrollo desde el tejido empresarial privado y por las administraciones públicas.

Antes de esta nueva concepción de la RSC, y todavía hoy en día desde algunos sectores, se considera la RSC como algo más cercano a la filantropía y a los valores morales. Las empresas aunque tuvieran en cuenta la triple cuenta de resultados: económica, social y medioambiental, las dos últimas perspectivas eran tomadas como un mero maquillaje que no aportaba valor tangible a la empresa. Las argumentaciones no pasaban de influir en la empresa desde un punto de vista moral que conminaba a las empresas a ser “un buen ciudadano”. Afortunadamente, cada vez parece más superada esta antigua concepción de la RSC y las empresas abogan por tenerla en cuenta en sus procesos internos y en su estrategia competitiva, esto lleva a que la interioricen y pase a ser un aspecto más de la empresa. Hoy nadie parece dudar que orientar la RSC desde la misma perspectiva que las decisiones de negocio, supone convertirla en una fuente de oportunidades, innovación y ventaja competitiva, produciéndose así, una verdadera simbiosis entre estrategia empresarial y Responsabilidad Social.

Anteriormente, los argumentos que respaldaban la RSC solían ser cuatro: obligación moral, sostenibilidad, licencia para operar y reputación. Bajo mi punto de vista, estos cuatro puntos siguen existiendo y siguen siendo argumentos de peso para acercar la RSC a una empresa, pero se debe de ir más allá, para tratar de integrar los valores de la sostenibilidad en la estrategia de negocio y que estos representen una ventaja competitiva. Aquí es donde entra en juego la teoría desarrollada en este artículo: integrar la RSC en la cadena de valor desde dentro hacía fuera y viceversa, para generar nuevas oportunidades y ventajas competitivas a la empresa.

Para una empresa la relación con sus grupos de interés siempre es complicada. Desde identificar a aquellos grupos prioritarios que pueden influir en la empresa y en los que la empresa puede influir, hasta buscar los canales más apropiados para conversar con ellos y, qué decir, en cuanto a llegar a un verdadero punto de unión y entendimiento. Con este artículo Porter y Kramer abrieron la vía para tener en cuenta a todos los stakeholders que pueden estar relacionados, de una manera u otra, con la cadena de valor de la empresa, lo que hace que estos sean más fáciles de identificar a través de los problemas sociales reconocidos en esta. Debido a estas complicadas relaciones con los grupos de interés y la habitual tensión entre sociedad y empresa, se hace cada día más importante el diálogo con los stakeholders.

En la agenda de responsabilidad social de la empresa se debe buscar la satisfacción de los grupos de interés, pero hay que tener cuidado y no caer en reacciones defensivas de corto plazo, por eso, un análisis de los problemas sociales partiendo de la cadena de valor de una empresa nos puede ayudar a minimizar cualquier problema.

En el modelo productivo en el que se mueve la sociedad, las empresas necesitan de la sociedad y la sociedad de la empresa, se deberían evitar las fricciones innecesarias entre la sociedad civil y las corporaciones, ya que lo único que producen es un debilitamiento de todos los actores y, por tanto, de la competitividad y el buen funcionamiento social. Esto sería el principio de valor compartido, las alternativas escogidas deben beneficiar a ambos.

Las empresas y la sociedad se necesitan, y también deben convivir e interactuar entre ellos. Una fuerza de trabajo productiva se consigue con educación, servicios de salud e igualdad de oportunidades. La empresas necesitan al consumidor, necesitan vender y prosperar y esto sólo se puede conseguir con una sociedad sana. Asimismo, la sociedad necesita un tejido empresarial exitoso y consolidado para poder crecer y mantenerse en niveles adecuados de crecimiento.

Toda actividad en la cadena de valor de una empresa impacta en las comunidades donde opera, generando consecuencias sociales, positivas o negativas. El contexto competitivo afecta significativamente a la capacidad de la empresa para ejecutar su estrategia, especialmente a largo plazo. El contexto competitivo concita mucho menos atención que los impactos de la cadena de valor, pero para las empresas y la sociedad puede tener una importancia estratégica mayor.

Integrar la RSC en la cadena de valor y en la estratégica de la empresa cosechará mayores beneficios en la cuenta de resultados y provocará un impacto social más significativo. En definitiva se trata de actuar como buen ciudadano pero dotando de una nueva ventaja competitiva a la empresa a través de la Responsabilidad Social Corporativa.

En resumen, cuando se llega a integrar plenamente la RSC en la estratégica empresarial, la empresa está añadiendo una dimensión social a su cadena de valor, convirtiendo el impacto social en una parte integral de la estrategia. Todo esto se traduce en una ventaja competitiva para la empresa que se diferencia de aquellas otras que no tienen integrada la RSC, además, le sigue reportando los beneficios clásicos de la gestión responsable de la empresa: actuar como un “buen ciudadano” con los efectos favorables que esto conlleva, ser sostenible a largo plazo, lo cual se consolida con la plena integración de la RSC en la cadena de valor de la empresa y en sus procesos internos, tener el beneplácito de la sociedad para operar y una buena y consolidada reputación empresarial.

 Fuente: arantxalorenzo.wordpress.com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: