Reflexiones sobre la Ley de Economía Sostenible

A todos nos asustan los cambios. Cambiar significa renunciar a lo establecido, a lo conocido, asumiendo nuevos retos y estrategias. Dependiendo de cómo sea la persona esto le resultará más fácil o más difícil. A las organizaciones también les cuesta cambiar aunque ello suponga innovar, crecer, asegurarse la supervivencia.

También es verdad que no hay que asumir nuevos retos sin antes haber marcado una estrategia y haber analizado todos los riesgos y oportunidades que te va a generar la nueva situación. No nos tenemos que dejar llevar por las modas. Es conveniente vigilar a nuestra competencia, ver lo que está haciendo. Imprescindible saber hacia donde se mueven las tendencias para estar prevenidos. Y, por supuesto, no podemos dejar a nuestra organización a la deriva, a la inercia del mercado sin marcar un plan estratégico con el que dominemos la situación.

Adoptar una estrategia en Redes Sociales es un cambio y, todo cambio, conlleva un riesgo, pero es, sin duda, un paso hacia el futuro de la organización. No se puede hacer a la ligera, se debe definir la línea que queremos seguir. No podemos menospreciar su eficacia y su alcance. Las redes sociales pueden ser unas grandes aliadas de nuestras organizaciones. Se nos brinda un canal de comunicación asequible y útil. Nos sirve para mantener el contacto con nuestros grupos de interés y, así, generar un feedback, una conversación de tú a tú. Es verdad, que pueden ser un arma de doble filo, por eso, se debe definir bien el plan a seguir, así, se minimizarán los riesgos. Una crisis puede haber sido generada en una red social, aunque, también, las redes sociales pueden ayudar a restablecer y consolidar nuestra reputación.

Para las organizaciones sin ánimo de lucro las Redes Sociales pueden convertirse en canales muy apropiados para sus estrategias de comunicación. El riesgo a sufrir crisis de reputación están minimizadas en este tipo de organizaciones, aunque no podemos obviar que puedan ocurrir. La retroalimentación con nuestro público objetivo puede ser muy sano, enriquecedor y generador de nuevas propuestas y oportunidades, además de servir para reforzar nuestra imagen corporativa. Asimismo, nos podemos encontrar con comentarios que no sean tan positivos y tendremos que afrontarlos y asumirlos e, incluso, realizar una reflexión al respecto que nos pueda orientar en qué estamos haciendo mal.

Es una buena vía para realizar campañas de toda índole, eso sí, deberán generar un alto índice de confianza y una transparencia absoluta a la hora de gestionar acciones en la red. Para ello, podemos contar con adeptos a nuestra causa que participen, comenten, añada contenidos visuales y que difunda las informaciones en su muro para que lleguen a sus amigos y así crezca exponencialmente el número de contactos. Aunque no hay que caer en la tentación de pensar que esto vaya a suceder por la propia inercia de la red, se necesita una persona que alimente y se dedique a tener todo bien atado para no dejar ningún cabo suelto. Por último, hay que tener claro que las redes Sociales son una inversión de futuro y como cualquier acción de marketing, los resultados tardan en llegar y no siempre son tan cuantificables como nos gustaría.

Fuente:  arantxalorenzo.wordpress.com

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