La Gestión Minera y Ambiental

La importancia de la evaluación de la biodiversidad

La relevancia de la evaluación de la biodiversidad es uno de los ejes que mayor importancia esta tomando en derredor de la relación que las empresas mantienen con el medio ambiente.

main-rippleeffectinteriorfinal1f-wdTanto los potenciales impactos en el ambiente, así como las oportunidades de mitigar efectos adversos aparecen como las vigas maestras en las que se edifica todo tipo de acciones tendientes a conservar “nuestro” ambiente. Y quizás sea en el pronombre donde hay que poner el acento: es “nuestro” ambiente. Darle esa posesión a la expresión también puede funcionar como un equivalente a su cuidado en el plano de la acción. Es decir, la retórica inscrita en el bienestar común es también una excelente arma de comunicación así como de acción.

Si bien existen categorías para nominar las zonas (las zonas que son consideradas patrimonio mundial o sitios que tienen importancia nacional). No obstante, dado que no todo el territorio mundial ingresa en alguno rótulo de la nomenclatura, y dada ausencia de la condición de protección no se debería interpretar como de poca importancia para la biodiversidad. De hecho, algunos territorios de importancia internacional para la biodiversidad no constituyen zonas protegidas.

Ahora bien: ¿Qué desafío enfrentan en este sentido las empresas mineras?

El punto de mayor peso reside en evaluar de modo cualitativo la importancia de las áreas protegidas y de sus particularidades. En otras palabras, establecer una cantidad de criterios que determinen el carácter dominante de la zona, es decir si es local, regional, nacional o internacional.

Si bien existe toda una literatura sobre evaluación (documentos, papers, informes, etc.) sobre cómo evaluar el cuidado y la protección de la biodiversidad, no se fijaron estándares universales. Lo que hay a disposición son una serie de criterios comunes que hacen las veces de marco y que son por demás interesantes.

A continuación haremos un recorrido por algunos de ellos con el objetivo que sean ilustrativos.

  • Riqueza del hábitat/especies. Este criterio tiene en cuenta la diversidad como el operador de medida de valor: a mayor diversidad del hábitat o las especies en una zona, mayor valor posee. Los mosaicos de hábitat son considerablemente apreciados, puesto que ciertas especies que dependen de distintos tipos de hábitat pueden vivir en la zona de transición entre diferentes hábitats.
  • Endemismo de las especies. Este criterio se inclina en acercar la mirada a las especies endémicas. Estas, por lo general, se encuentran en áreas donde la población de una especie determinada ha sido aislada durante tanto tiempo que evolucionó, de modo que obtuvo características distintivas de la especie original; de manera que le impide la procreación con otras poblaciones de la especie.
  • Especies clave. Este parámetro apunta a la importancia de una especie clave; ésta es una especie que ejerce una gran influencia sobre un ecosistema respecto de su abundancia o biomasa total. Por ejemplo, un depredador clave puede evitar que su presa invada el ecosistema.
  • Rareza. El concepto de rareza puede aplicarse a ecosistemas y hábitat así como a las especies. La rareza es considerada como una medida de susceptibilidad a la extinción y el concepto se expresa en una variedad de términos tales como vulnerable, extraño, amenazado o en peligro.
  • Tamaño del hábitat. La dimensión espacial de una zona natural no es un dato menor; es decir, debe ser lo suficientemente grande para ser viable. Asimismo, la conectividad del hábitat posee gran importancia. Ésta guarda relación con el grado de uniones entre las áreas del hábitat natural.
  • Tamaño de la población. Un criterio utilizado es la referencia en la conservación internacional de aves: una práctica establecida es considerar el 1% de la población total de una especie como importante en términos de requisitos de protección. Al mismo tiempo, para ciertos grandes depredadores,  es nodal determinar si una zona es lo suficientemente extensa como para abarcar toda la variedad de individuos y permitirles procrearse y sustentarse.
  • Fragilidad. Este criterio tiene relación con la sensibilidad a los cambios ambientales naturales o inducidos por los seres humanos así como a su resistencia a tales variaciones de un ecosistema o hábitat particular.

Si bien hay una gran cantidad de ideas a este respecto que pueden operar como criterios para desarrollar practicas de cuidado, aún las técnicas de evaluación se hallan en un periodo de desarrollo.

La aplicación de todos los criterios es un tema de juicio profesional y en la mayoría de los casos requiere la participación de un especialista, por ejemplo: un ecologista capacitado. Uno de los puntos de mayor valor en el plano de la evaluación reside en la realización de un trabajo de campo extensivo, que tenga como propósito comprender de manera compleja y positiva el valor relativo de los sitios operativos.

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