FORETICA y La SGE 21: Gestión Ética y Responsabilidad Social

 

Por: Luis Pareja Sedano

 

Cada vez más las organizaciones van articulando herramientas de gestión que les permitan generar valor, innovación y sostenibilidad. El reto de hoy, es como las adaptamos a nuestros sistemas y cultura empresarial con la finalidad de convertirnos en una empresa socialmente responsable.

 

¿Qué es Forética?

Desde su creación en 1999, Forética ha jugado un papel clave en la difusión de la RSE en nuestro entorno. La participación en los principales foros de decisión a nivel nacional e internacional y la aportación de soluciones innovadoras para los retos de la gestión ética, han supuesto una contribución importante para el desarrollo de estrategias de responsabilidad social, tanto de grandes empresas como de pymes.

 

Forética es además:

  • Una organización multistakeholder, donde se trabaja conjuntamente para desarrollar un concepto de gestión ética y socialmente responsable fundamentado en el diálogo con todas las partes interesadas.
  • El referente en herramientas de gestión de la RSE integrales, que permiten la implantación, medición y verificación de valores y conductas de la empresa en sus operaciones y relaciones con el entorno.
  • Una fuente de conocimiento e innovación, fruto de una extensa red de empresas, académicos y expertos en RSE en distintos sectores.
  • Una plataforma de comunicación, benchmarking y fomento de la transparencia, que permite a los socios aumentar su eficacia en la difusión del compromiso real y demostrable con sus valores.

Tiene como misión fomentar la cultura de la gestión ética y la responsabilidad social dotando a las organizaciones de conocimiento y herramientas útiles para desarrollar con éxito un modelo de negocio competitivo y sostenible.

Redes Globales:

–       Forética publica desde 2006 el Informe de Progreso como organización firmante de la red del Pacto Mundial de las Naciones Unidas.

–       Forética tiene una alianza estratégica con Social Accountability International y colabora en el desarrollo y la difusión de la Responsabilidad Social y en la formación de profesionales.

–       Forética forma parte de Global Reporting Initiative (GRI) como miembro Organisational Stakeholder (OS).

–       Forética es socio representante europeo de la red CSR360, Global Partner Network de Business in the Community (BITC).

 

Redes en América Latina

 

–       Red Fórum Empresa: Miembro afiliado a la red desde 2010.

–       Forética firmó en 2009 un convenio con el Instituto de Responsabilidad Social Empresarial de Ecuador (IRSE) para trabajar juntos por el fomento de la RSE en Ecuador.

–       Forética firmó un convenio con SGS para la certificación de la norma SGE 21 en 17 países de Latinoamérica.

–       Forética es parte estratégico de los departamentos de extensión universitaria y posgrado de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile y Facultad de Comunicación, Turismo y Psicología de la Universidad San Martín de Porres (Lima, Perú).

Actualmente se viene posicionando en Europa y Latinoamérica y cuenta con una red con más de 140 organizaciones y más de 100 socios personales. Dentro de la asociación conviven empresas de todos los tamaños y sectores de actividad, además de asociaciones profesionales, organizaciones del tercer sector o académicos de reconocido prestigio, entre otros. (Ver: http://www.foretica.org/ )

 

La SGE 21

 

La SGE 21, Sistema de Gestión Ética y Socialmente Responsable, es la primera norma europea que establece los requisitos que debe cumplir una organización para integrar en su estrategia y gestión la Responsabilidad Social.

 

Dicho de otro modo, la SGE 21 es la primera herramienta que pone a disposición de las organizaciones una sistemática enfocada a la integración voluntaria de sus preocupaciones sociales y medioambientales en las operaciones comerciales y en las relaciones con sus grupos de interés.
Una muestra del valor añadido que aporta a las organizaciones la SGE 21 es que permite, de manera voluntaria, auditar procesos y alcanzar una certificación en Gestión Ética y Responsabilidad Social.

 

¿Cómo Surge la SGE 21?

 

La norma de SGE 21 surge como resultado del trabajo de un nutrido grupo de directivos y líderes de opinión que, en el seno del X Congreso de Calidad y Medioambiente celebrado en 1999 en Barcelona, se cuestionaban de qué manera se podía poner en valor una cultura de empresa basada en la responsabilidad de todos sus miembros frente al conjunto de la sociedad.
Parte de modelos consolidados como los de calidad y medio ambiente, a los que enriquece a través de una visión multistakeholder. De esta manera sistematiza las relaciones con nueve grupos de gestión, para los que establece unos criterios que son desarrollados por un Código de Conducta y supervisados por un Comité de Ética.

Estructura

La norma está compuesta por seis capítulos. Los cinco primeros explican los antecedentes y los aspectos generales del documento, siendo el capítulo seis el que desarrolla los requisitos certificables de la norma. Por lo tanto, éste será el capítulo en el que se basará tanto la implantación como la auditoría del sistema de gestión.

El capítulo seis se desglosa a su vez en nueve áreas de gestión: alta dirección, clientes, proveedores, personas que trabajan para la organización, entorno social, entorno ambiental, inversores, competencia y administraciones públicas. Para cada una de ellas se establecen los requisitos que debe cumplir la organización para ser considerada ética y socialmente responsable

Características

 

La norma de empresa SGE 21 es un estándar consolidado. Cada vez es mayor el número de organizaciones que están apostando por su metodología como forma de gestión de la responsabilidad social. Desde su diseño y desarrollo, la SGE 21 fue concebida como un instrumento flexible y adaptable a las necesidades de cada organización. Esto se pone de manifiesto en las distintas posibilidades y aplicaciones que presenta el sistema de gestión.

 

  • Flexible. La SGE 21 está preparada para amoldarse a todo tipo de organizaciones, desde micro-pymes hasta grandes multinacionales. Prueba de ello son las diferentes dimensiones que existen entre las organizaciones certificadas bajo el estándar, entre las que se encuentran compañías de más de 3.000 trabajadores, frente a otras con menos de 20. Otra muestra de flexibilidad es el de los sectores de actividad representados, incluyendo desde la producción industrial manufacturera hasta la prestación de servicios.

 

  • Compatible. La norma de empresa SGE 21 participa del enfoque de los sistemas de gestión de la calidad ya que han demostrado una gran eficacia a la hora de incorporar elementos difíciles de definir y de medir. Así, el sistema es totalmente compatible con las normas ISO 9001 e ISO 14001, entre otros, permitiendo auditorías conjuntas con la consecuente dilución de costes.

 

  • Fuente de información. Los sistemas de gestión, no sólo suponen una herramienta eficaz para fijar directrices y verificar su cumplimiento, también generan un gran volumen de información. Esta información alimenta al cuadro de mando integral, cuando una organización asume la Responsabilidad Social como una verdadera línea estratégica. Del mismo modo, genera los registros y sistematiza la información necesaria, simplificando el proceso de elaboración de memorias de sostenibilidad

 

La SGE 21 aporta ventajas significativas en la gestión de la Responsabilidad Social:

 

  • Aporta rigor a la gestión de la organización. Incorpora los principios de la Responsabilidad Social de los actuales marcos de referencia: Comisión Europea, Pacto Mundial, Organización Internacional del Trabajo y Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, entre otros.

 

  • Es fácilmente integrable con otros sistemas de gestión. Permite la integración con los sistemas de gestión de calidad, medio ambiente o prevención de riesgos laborales de la organización.

 

  • Obtención de indicadores. Facilita la generación de información para establecer los indicadores de Responsabilidad Social del cuadro de mando integral de la organización, así como para la elaboración de memorias de sostenibilidad.

 

  • Concienciación y cambio organizacional. Facilita, tanto en organizaciones grandes como pymes, la incorporación de una cultura responsable en sus equipos. Contribuye a la mejora de la reputación a nivel interno y externo como compañías responsables, innovadoras y sostenibles.

 

  • Generador de confianza. Su reconocimiento es creciente por parte de las organizaciones que la utilizan y las instituciones que apoyan su difusión.

 

  • Contribuye a la credibilidad. Permite una auditoría por tercera parte independiente (certificación), como una garantía máxima ante todas las partes interesadas.

 

Mayor información. (Ver: http://sge21.foretica.org/ )

 

 

 

 

Future Earth Vision 2025 ( Futuro Planeta Vision 2025) – working Papers

El futuro de la “Planeta 2025Visión” establece el marco para la contribución del programa al desarrollo sostenible global,  para un mundo sostenible y equitativo

Documento en Inglés

https://es.scribd.com/doc/247125279/Future-Earth-10-Year-Vision-Web

OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE : Ya tenemos 17 Objetivos, ¿y ahora qué?

¿Qué deben hacer ahora los Gobiernos para cumplir con la Agenda internacional de Desarrollo aprobada por la ONU en 2015 para conseguir un mundo mejor? El salto del papel al terreno es lento y está plagado de escollos. Algunos ejemplos

POR ALEJANDRA AGUDO

Diario el Pais

Llevó años plantearlos, acordarlos, redactarlos, aprobarlos y finalmente ratificarlos, pero se logró. El mundo ya tiene 17 Objetivos para el desarrollo sostenible (ODS) desde septiembre de 2015, con sus 169 metas que abarcan desde la protección de los océanos hasta la erradicación del hambre y la pobreza, pasando por la reducción de los muertos en carretera o el paro juvenil. ¿Y ahora qué? Los 193 países de las Naciones Unidas que suscribieron el inmenso documento están llamados a cumplir con esta agenda en 2030, pero antes de ponerse manos a la obra dentro y fuera de sus fronteras, según se requiera, parece que todavía queda mucho, muchísimo por decidir y mucho papel en modo informe que producir.

“A finales de marzo se tienen que aprobar los indicadores”, señala Marta Pedrajas, asesora de políticas en el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Se refiere a la selección de datos estadísticos –emisiones de gases efecto invernadero, porcentaje de niños escolarizados o número de médicos por x habitantes– que servirán para medir el progreso de cada Objetivo con sus correspondientes metas. “Los propuestos son 231, pero 80 tienen asterisco, lo que quiere decir que requieren revisión”, apostilla. “Solo un 45% se podrían empezar a implementar desde un primer momento”, apunta Eva del Hoyo, vocal asesora de gabinete de la Secretaría General de Cooperación Internacional para el Desarrollo (SGCID) de España.

Este proceso para decidir los indicadores globales, fundamentales para arrancar la puesta en marcha de la llamada Agenda 2030, revela la complejidad de la misma. De lo dicho al hecho, queda un trecho. Del papel al terreno, más. “Hay mucha confusión sobre qué hay que hacer con lo que tenemos. El documento es poco claro, es un monstruo que solo unos pocos en Nueva York entienden”, comenta Jan Vandemoortele, considerado padre de los Objetivos del Milenio, predecesores de los actuales ODS y muy crítico con estos últimos. “Es tan amplia que hay peligro de que se convierta en inoperante”, coincide Gonzalo Fanjul, investigador y activista contra la pobreza impulsor de la organización PorCausa y creador del blog 3500 Millones.

Para Mario Rodríguez Vargas, director de Greenpeace España y miembro de la Red Española de Desarrollo Sostenible (REDS), el principal escollo es la ambigüedad. “Cuando dice que hay que aumentar sustancialmente el porcentaje de energía obtenido de fuentes renovables, ¿qué quiere decir sustancialmente? Algunos países pensarán que un 10% y otros que el 100%”, se queja. Y ese dato, indicador por indicador, todavía está por decidir en cada país. Otro proceso paralelo. Otro capítulo sin cerrar.

A finales de marzo se tienen que aprobar los indicadores. Los propuestos son 231, pero 80 tienen asterisco, requieren revisión

MARTA PEDRAJAS, PNUD
El riesgo de que tanto documento quede en papel mojado es elevado, advierten algunos expertos. Además de las amenazas mencionadas, ligadas a la amplitud y ambigüedad de la agenda, hay otras muchas en el camino: desde la tentación de sobreproducir informes mientras el tiempo pasa, hasta la incomprensión del carácter universal de la misma por parte de los gobiernos y políticos.

“No es solo cosa de países pobres”, recuerda Vandemoortele. “Pero el diálogo sigue siendo el mismo que antes en las economías avanzadas, el de la ayuda al desarrollo. Es antiguo”, añade en una conversación telefónica desde Bélgica. Ya no se trata de una hoja de ruta para el Tercer Mundo en la que el Norte ayuda al Sur, pero costará que los ricos asuman que también les afecta y tendrán que tomar sus propias medidas para alcanzar sus retos, si es que lo hacen, remacha escéptico el especialista.

En España hay claros ejemplos de esta confusión. Uno muy reciente en el acuerdo de gobierno entre PSOE y Ciudadanos en el que ambos partidos no solo equivocan los actuales ODS con los ODM ya extintos, sino que vinculan su compromiso con los mismos a la política exterior de ayuda al desarrollo. Los programas electorales con los que concurrían todas las formaciones a las pasadas elecciones generales del pasado 20 de diciembre adolecían del mismo error, según el análisis de Polétika, un proyecto de varias ONG para vigilar la acción política en relación a los asuntos sociales. “Todos mencionaban la agenda en el apartado de Cooperación Internacional”, anota Lara Contreras, responsable de relaciones institucionales de Oxfam Intermón. “Vamos a tener que presionar mucho, la agenda claramente no está en la cabeza de los gobernantes”, vaticina Rodríguez (Greenpeace).

El riesgo de que tanto documento quede en papel mojado es elevado, advierten algunos expertos

De momento, el salto desde los ruedos internacionales a la arena nacional se va a hacer esperar en la mayoría de países. En España, quizá más, debido a que el Gobierno en funciones tiene limitadas determinadas decisiones. “¿Podéis imaginar que los parlamentos nacionales se dieran cuenta de que los acuerdos internacionales son buenos para su país? Lo interesante es que la línea nacional e internacional se ha disuelto. Y, por ejemplo, la reducción de la pobreza nacional está relacionada con la paz global. Cuando consigamos que los Objetivos se implementen en el terreno, se lleven al plano real, habremos llegado a casa”, expuso Jan Eliasson, vicesecretario general de la ONU en la Cumbre de Gobiernos celebrada en Dubai a principios de febrero.

Más tarde o temprano, hay consenso entre diversas fuentes consultadas, en que para llegar a ese punto que imagina Eliasson los países deberán seleccionar sus ocho, 10 o 12 —según a quién se pregunte— grandes retos prioritarios a cumplir y en qué medida y porcentaje se comprometen. La Agenda entera con sus 17 Objetivos, 169 metas y más de 200 indicadores es inabarcable, dicen. Después, los mandatarios deberán aprobar políticas encaminadas a conseguir lo prometido y medir los resultados de sus decisiones y acciones.

Para ello, será necesario crear registros y departamentos de estadística allí donde no existan —una revolución de datos, se dice— así como una arquitectura institucional encargada de coordinar y controlar en el nivel nacional la implementación. En este sentido, Colombia lidera el proceso de diseño y prueba de un sistema. En España, varias voces y entidades han sugerido la creación de un ministerio o vicepresidencia de desarrollo sostenible que se encargue de alinear el trabajo de los ministerios implicados con los ODS y realizar el seguimiento.

Otro proceso. Más etapas, informes y reuniones

El calendario está plagado de citas de despacho. “Muy importante será la de julio del High Level Political Forum (HLPF) en Nueva York, que es el foro clave para el seguimiento anual de la agenda 2030. Esta de 2016 es la primera que se celebra con los ODS aprobados, será un banco de prueba para las siguientes que se realizarán cada cuatro años. Ya hay 14 países voluntarios para presentar un informe nacional (National Review), entre ellos Francia y Alemania, detalla Pedrajas.

¿Podéis imaginar que los parlamentos nacionales se dieran cuenta de que los acuerdos internacionales son buenos para su país? JAN ELIASSON, VICESECRETARIO GENERAL DE LA ONU
He aquí que nos encontramos con el hecho de que unos países ya elaboran informes nacionales de progreso y otros ya han creado sus instituciones, aunque aún faltan semanas para la aprobación de los indicadores de medición globales y muchos meses para los nacionales. Cuanto más, para la presentación de los resultados anualmente que serán una suerte de auto auditoría. Todo a medida y elección de cada país. Todo voluntario. “Me pregunto si la ONU será capaz, como hace el Comité de Ayuda al Desarrollo de la OCDE, de publicar una evaluación del grado de cumplimiento de los compromisos en un país como España”, reflexiona Gonzalo Fanjul.

Rodríguez, de Greenpeace y REDS, lo tiene claro: no cree que los ODS vayan a impregnar la acción de un Gobierno en España, sino al revés. “Será la acción de gobierno la que se encaje en la agenda”, explica. En su opinión, se seguirán tomando decisiones independientemente de lo acordado y se observará cuando toque qué se ha cumplido y eso será lo que se exponga como conseguido. “Es tan amplia que, además, es posible que los gobiernos jueguen al regate y elijan solo unas pocas metas para cumplir”, abunda Fanjul. Un riesgo que también observa Kathy Calvin, presidenta de la UN Foundation: “Puede ser que cada país haga su agenda solo con lo que quiere y sabe que va a lograr”. Pero es optimista. No cree tal actitud vaya a ser la más generalizada pues hay muchos observadores vigilando, desde ONG, organismos supranacionales, los medios de comunicación e incluso unos países a otros, menciona en una conversación con PlanetaFuturo/EL PAÍS durante la Cumbre de Gobiernos de Dubai a la que acudió para difundir la importancia de los nuevos ODS.

Así es. Para forzar la acción, contra el inmovilismo y la complacencia, “el trabajo de la sociedad civil va a ser imprescindible”, estima Fanjul, quien también edita el blog 3500 Millones, muy activo en estos menesteres. “Nosotros no vamos a esperar a que el Gobierno de turno nos diga lo que va a hacer, sino que les vamos a exigir que cumplan”, asegura el director de Greenpeace. “Al final siempre es la sociedad civil la que tiene que ser proactiva, es lo que hay. De abajo arriba y no al revés”, añade. Rodríguez subraya que la agenda, pese a su formulación ambigua y compleja, tendrá una utilidad: que las ONG hagan campañas. “Es un espaldarazo para las organizaciones, refuerza nuestras reclamaciones”, afirma.

Oxfam Intermón y Unicef han ido un paso más allá, al menos, en España. Mientras Nueva York se llenaba de mandatarios, diplomáticos y prensa de todo el mundo para la ratificación de los 17 ODS el pasado septiembre, estas entidades presentaban una propuesta de indicadores para España. Dos ejemplos. Medir la desigualdad con el índice de Palma —la relación de ingresos del 10% más rico de la sociedad comparado con el del 40% más pobre (cuanto más bajo, más equitativa es una comunidad)— y reducirlo del 1,36 que marcaba en 2014 a menos de 1,00 en 2030. Otro: reducir el desperdicio anual de alimento de los 7,7 millones de toneladas en 2010 a 3,3 millones de toneladas en 2020. Lara Contreras, de Oxfam, avisa: “Mediremos anualmente el progreso de España con nuestros propios marcadores”.

“Ya hemos mantenido reuniones con el Instituto Nacional de Estadística (INE) para plantearles los retos de la medición de la agenda”, asevera María Larrea subdirectora adjunta de la Secretaría General de Cooperación (SGCID). Pero hasta que un nuevo Ejecutivo tome las riendas, España no pondrá en marcha su maquinaria para decidir sus indicadores. ¿Cuánto reduciremos la desigualdad económica? ¿Qué proporción de mujeres queremos en el Parlamento? ¿Qué tasa de hogares con electricidad consideramos adecuada para considerar que aseguramos el acceso universal a servicios energéticos asequibles?

Es posible que los gobiernos jueguen al regate y elijan solo unas pocas metas para cumplir
GONZALO FANJUL, PORCAUSA Y 3500 MILLONES
La realidad no espera a que terminen las reuniones. Ni aquí, ni en Bangladesh, Estados Unidos, Níger o Guatemala. “Todos estos lentos procesos muestran la falta de voluntad política. Tiene que haber una presión externa, de las organizaciones internacionales, desde la ONU hasta la Comisión Europea o la OCDE, que digan a los países que en cinco a seis meses tienen que seleccionar sus metas nacionales. Pero no veo que nadie ejerza ese liderazgo”, considera Vandemoortele.

“Llevará un año o dos que cada país fije sus prioridades”, estima Boubaker Ben Belhassen, director de la división de Comercio y Mercados de la FAO y responsable del equipo de los ODS de este organismo. Es el tiempo que han calculado en la agencia y tras el cual esperan empezar a recibir peticiones de asistencia para implementar los objetivos relacionados con la alimentación. “Hay ocho que están directamente ligados a nuestro mandato, y 14 en los que podemos contribuir de algún modo. Nos estamos preparando para esa demanda que nos llegará predominantemente de países en desarrollo”, asevera.

También con los ODM se tardó varios años en arrancar, pero se hizo, repiten los más optimistas. Obvian, sin embargo, que la mayoría de objetivos quedaron sin cumplir, si bien se avanzó algo, mucho o bastante en ellos. “15 años no van a ser suficientes en ningún caso. Es posible que haya aspectos de la agenda clásica, como la lucha contra la malaria, que se consigan”, apunta Fanjul. El investigador y divulgador opina, en este sentido, que aquellos primarán sobre otros, hasta el punto de que algunos objetivos serán olvidados. La filantropía y los grandes dinamizadores podrían jugar aquí su papel. “La acción de actores como la Fundación Bill y Melinda Gates pesará mucho. Harán valer sus prioridades. Y, por ejemplo, la reforma del modelo migratorio o acceso a medicamentos esenciales, que son temas radiactivos para los países ricos, van a quedar arrinconados”, detalla.

Nosotros no vamos a esperar a que el Gobierno de turno nos diga lo que va a hacer, sino que les vamos a exigir que cumplan

MARIO RODRÍGUEZ, GREENPEACE
¿Y cuáles son las prioridades de la gigante entidad filantrópica? “Lo más inmediato es acabar con la polio”, responde Joe Cerrell, Managing director general de políticas globales de la Fundación Bill y Melinda Gates (organización que apoya medios de comunicación especializados en desarrollo como este desde el que estamos escribiendo esto, Planeta Futuro, y otros como The Guardian Development). “Tenemos motivos para el optimismo, solo se han dado 90 casos en Pakistán y Afganistán. Por eso pensamos que los Emiratos Árabes Unidos pueden ayudarnos a llegar a estos países donde todavía hay niños que necesitan ser vacunados”, detallaba también durante un encuentro con periodistas en el marco de la Cumbre de Gobiernos de Dubai a principios de este mes.

“Acabar con la malaria es el siguiente. Somos el mayor inversor del mundo contra esta enfermedad”, hace notar. ¿Y el resto de ODS? “No vamos a trabajar en los 17, pero sí en los que tenemos más experiencia. Creemos que es un marco bueno para el mundo, pero nosotros nos enfocamos en retos que se pueden medir, en el impacto. Por ejemplo: acabar con enfermedades”, abunda. La educación, la salud global, la agricultura y la igualdad de género serán sus ejes de acción, sobre todo en los 17 países que concentran la mayoría de sus inversiones, concluye el responsable de políticas globales de la Fundación Gates.

Cualquier ayuda alineada con la consecución de los objetivos es bienvenida. “Las estimaciones realizadas por las Naciones Unidas revelan que para conseguir los ODS para 2030, los países en desarrollo necesitarán una inversión de entre 3,3 y 4,5 billones de dólares al año en sectores estratégicos. No solo la ayuda oficial al desarrollo desde Occidente tiene que cubrir esa necesidad”, señalaba Helen Clark, directora al frente del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en una entrevista concedida a Planeta Futuro.

“Se necesita una agenda de fiscalidad diferente. Al final se deja la decisión a los países de cuánta ayuda oficial aportarán y a las empresas, que invertirán allí donde crean que van a obtener un beneficio”, lamenta Contreras, de Oxfam Intermón. En este punto, como en los demás, quedan lagunas que rellenar y acuerdos por alcanzar. “Es posible lograr los Objetivos, tenemos la oportunidad de acabar con el hambre, pero necesitamos recursos, ayuda, financiación”, subraya BenBelhassen, de la FAO. España, donde el presupuesto para la cooperación no ha hecho más que caer desde que empezó la crisis, es promotora del Fondo para los ODS, una hucha en la que cualquier donante puede meter dinero. Nació con los remanentes del Fondo de los ODM y una de sus primeras medidas ha sido nombrar embajadores de buena voluntad del PNUD a los cocineros y hermanos Josep y Jordi Roca.

Tienen el mandato de explicarle a la sociedad la nueva Agenda de Desarrollo. Por si quedan dudas, siempre se puede preguntar a la cantante Shakira o al futbolista Messi, a la postre, miembros del grupo de académicos, ministros y eminencias nombrado por el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, para divulgar los ODS.

LA AGENDA DE LAS EMPRESAS
Además de los Estados, grandes fundaciones y las organizaciones de la sociedad civil, el sector privado también tiene responsabilidad en la implementación –como lo ha tenido en el proceso de decisión– de la Agenda 2030. Bastaría quizá con que todas las empresas del mundo respetaran los derechos humanos para lograr un mundo más justo y desarrollado, pero con los Objetivos de Desarrollo Sostenible tienen además una excelente guía para contribuir a construirlo o, al menos, a no estropearlo.

Pacto Mundial de Naciones Unidas (Global Compact) es la iniciativa internacional que promueve implementar (voluntariamente) 10 principios universalmente aceptados relacionados con los derechos humanos, normas laborales, medio ambiente y lucha contra la corrupción a través de programas de responsabilidad social corporativa.

En España, se han unido al club 3.000 organizaciones, de las que 2.200 aproximadamente son empresas, detalla Isabel Garro, directora general de la Red Española del Pacto Mundial. Teniendo en cuenta que en España hay en torno a cuatro millones de entidades susceptibles de adherirse, según sus datos, las firmantes son apenas un 0,075% del total. En el mundo, se han sumado 13.000 organizaciones. “El objetivo para 2020 es llegar a 20.000”, apunta Garro.

¿Cuál es el plan para que estas empresas contribuyan a lograr los ODS en 15 años? Primero toca organizar charlas y encuentros informativos para dar a conocer la agenda y las materias en las que les compete: educación, creación de empleo joven, transparencia y medio ambiente. ¿Y en la práctica? Garro responde: “En una organización, revisar los 17 objetivos y mirar cuáles de ellos afectan a tu negocio, el impacto que tiene en tu cuenta de resultados. O a la inversa, en función de tu actividad adonde, a qué elementos o grupo de personas estoy afectando como empresa”. Y sigue: “A partir de ahí, fijar tus metas. Por ejemplo, reducir tus emisiones o gasto de agua. Y buscar alianzas con universidades, académicos, investigadores, ONG… para conseguir esos objetivos. Y finalmente, decidir si aplicar medidas en la matriz o en las filiales”.

Como ocurre con los países, la rendición de cuentas es voluntaria. “No tenemos un mandato de auditoría”, asevera Garro. “Dependerá de los gobiernos y la sociedad civil”. La vigilancia externa será, de este modo, quien determine si las compañías españolas se aplican en cumplir con los Objetivos como, por ejemplo, la creación de trabajo decente y reducir el paro juvenil. Veremos.

Sustentabilidad en el Desarrollo

La década de las preferencias en el campo de la inversión internacional

Petróleo, gas, industrias de la moderna competitividad, minerales, papeles de negocios, adquisición de activos en lejanos países? ¿Dónde está el negocio? Muchas de las corrientes inversionistas tienen una estructura de decisiones estratégicas, otras someten las decisiones a un estudio en las cadenas de valor y, otras, van por las grandes fusiones hacia la conformación de la empresa global. Las oscilaciones que se producen en los mercados bursátiles, la fuga de papeles de negocios en diferentes direcciones, la quiebra de gigantes de la economÌa mundial, la sofisticación del fraude en el manejo de la política contable, ha cambiado la faz del mundo de los negocios.

desarrollo-sustentableComo diría Alvin Toffler “Las tremendas oscilaciones en los precios del mercado bursátil han bombeado la vida fresca a un debate que hace tiempo se ha prolongado entre inversores, funcionarios gubernamentales, líderes empresariales y el público en todo el mundo desde Seul hasta San Pablo”, y se preguntarÌa luego: “¿Ha cambiado la nueva economía?”.

Diríamos que en las actuales circunstancias la sociedad global pasa por el momento más dificil de su historia, con coyunturas agudamente críticas y en un marco de relaciones aún insospechadas. Cohabitan diversos mundos en que las corrientes del pensamiento tienden a agudizar aún más la crisis que ha hecho explosión en la sociedad. Y como latinoamericanos, diríamos que vivimos la crisis en cada instante en que las acciones políticas dan muestra de una tremenda desorientación.

Hemos leído recientemente un enfoque aparecido en uno de los medios más prestigiosos del país. la revista Mercado, que al señalar sobre “La otra crisis del capitalismo” dice: “Esta no es la crisis esperada. O en todo caso no es la única. Al comenzar la década pasada, con el fin de la Guerra Fría y del mundo bipolar, apareció el gran debate de fin de siglo, el de la crisis interna del capitalismo, o mejor aún,  el del futuro del capitalismo”. Y sigue: “Desde el punto de vista de la distribución del ingreso hay dos tendencias preocupantes: La primera es la desigualdad. Cada vez es mayor el número de personas que está económicamente peor que antes. Esto ocurre en todos los paÌses, en todas las industrias y en todas las categorías de ingreso. Hay una brecha creciente en la distribución de los asalariados. No sólo crecen las desigualdades entre grupos. Dentro de un mismo país hay trabajadores que ganan más que otros que tienen el mismo nivel de preparación”.

“La segunda tendencia, – dice Mercado -,  es la caída de los salarios,  para la mayoría de la gente los sueldos están bajando. Aquí tampoco hay grupo que se salve. Para principios de la década del noventa, el salario real del varón cayó para todas las edades, para todas las industrias, ocupaciones y nivel educativo. Y lo que más sorprende es que los salarios caen aún en economías cuyo PBI está en alza”.

Este panorama, que está embanderado en todas las corrientes de opinión y que forma parte de las grandes discusiones de los foros internacionales,  en los cónclaves de la Organización Mundial de Comercio, en las reuniones del Grupo de los Siete y, fundamentalmente, en el Foro Económico de Davos, forma parte del futuro desarrollo económico mundial. Dijo Francis Fukuyama, el pensador que escribió “El fin de la historia”, que “El gran desafÌo de los próximos años se puede sintetizar en los disturbios ocurridos en Seattle durante la última reunión de la Organización Mundial de Comercio – OMC . En el futuro cercano el conflicto dominante será por el manejo de la globalización”.

Los fundamentos del desarrollo

El desarrollo, tal como venimos analizando en estas notas, está enfocado sobre la base del pensamiento económico de la actualidad, cuya concepción parte de premisas efinidas, particularmente en la década de los años noventa. Se centra en el desarrollo económico de América Latina y, de una manera particular, en el desarrollo de la minería. Y esto tiene mucho que ver con los rumbos de la política internacional.  Hemos sido sorprendidos frecuentemente por los cambios de rumbo en este dificil camino del desarrollo y hemos logrado entender que, como sociedad, debemos asumir responsabilidades siguiendo estos acontecimientos de una manera inseparable de la realidad.

Debemos entender también que los años del liderazgo convincente, que sostenÌa el idealismo y la utopia,  han quedado atrás y que hoy vivimos una constante del desafío que significa asumir el papel de productores competitivos de materias primas en general y, en particular, de lo que en cada país o en cada región, se ha venido mostrando una inclinación hacia la especialización en la monoproducción de determinado producto primario.

Sin embargo, predomina en el campo del desarrollo, aún en nuestra región poco comparable con los países centrales, las corrientes ideológicas de la globalización,  en las que estamos embarcados todos los países en general, cualesquiera sean sus condiciones culturales, sociales e incluso económicas, aspecto que es lo que en realidad, deseamos desarrollar frente al retraso histórico regional.

¿Qué camino elegimos nosotros?

Elegimos el camino del comportamiento racional, del entendimiento en que se fundan los nuevos escenarios del desarrollo. América Latina apareció en el curso que había tomado la globalización, se aceptaron las reglas internacionales en el marco de las Naciones Unidas, la Organización Mundial del Comercio y se aceleraron los tiempos de actualización de las vías de la democracia y la institucionalidad. Se aconsejaba en círculos de inversión y desarrollo que, América Latina, debía tomar muy seriamente la necesidad de revisar sus estrategias económicas  a mediano plazo y que pusiera énfasis en la educación, la mano de obra calificada,  por cuanto la inversión se desplazaba en esa dirección. Y así lo hicimos – estamos en ese camino – pese a la crisis.

Siguiendo ese camino, América Latina se encontraba hacia finales del Siglo XX en pleno proceso de superar las adversas influencias de la economía internacional, que condicionaban las políticas económicas aplicadas y el desempeño de los países. La constante caída de los productos básicos – minerales principalmente –  así como la inestabilidad y el deterioro de las condiciones del financiamiento externo, se tradujeron en una transferencia neta de recursos negativa de toda la región. Se asistía de esta manera a situaciones más graves aún, principalmente en el campo de la producción con el consiguiente agravamiento del desempleo.

En su informe económico CEPAL señala que, al ingresar al Siglo XXI, América Latina se encontraba frente al agravamiento de sus condiciones económicas y sociales, que aceleraban el desempleo y la pobreza. Que la crisis financiera internacional seguía siendo el factor dominante de las tendencias económicas de la región y que el brusco descenso de las entradas de capital, unido al alto volumen de pagos al exterior por conceptos de intereses y dividendos,se tradujo en una transferencia negativa. A la vez, el bajo precio de los productos básicos – con excepción del petróleo – junto con la caida del comercio intraregional en América del Sur, provocaron una disminución de los ingresos provenientes de las exportaciones en muchos países.

¿Qué hacer?

Documentos del Banco Mundial reflejaron en la realidad de las relaciones internacionales la situación de desigualdad que venía tejiéndose en la actividad comercial del mundo entero. En este panorama se proponía considerar el desarrollo desde una nueva perspectiva, donde se tengan en cuenta las diferencias de conocimientos entre unos y otros países, e incluso, dentro de un mismo país, y observar los problemas de información que socavan los mercados y obstaculizan la intervención estatal.

Estas diferencias y deficiencias – se decía – son particularmente acusadas en los países más pobres y actúan precisamente en detrimento de los más necesitados. El principio general de que las instituciones deben actuar aprovechando sus ventajas actuales que, comparadas con el pasado, son muchos más evidentes, parecería indicar que el sector público debería – o debe – centrar la atención en las actividades que el sector privado no puede realizar. Es decir, el Estado debe concentrarse en actividades cuyo efectos secundarios revistan especial importancia, que tengan características de bien público o que traten de dar solución a los problemas de distribución. Hemos señalado recientemente que el Estado debe asumir un rol conductor, teniendo en consideración que la mundialización y la gestión de los asuntos públicos no han evidenciado hasta hoy una distribución  equitativa de sus beneficios por lo que provoca reacciones negativas.

¿Cómo nos encontramos hoy?

La stuación en diversas regiones del mundo es conflictiva. Nos dice  Joseph E. Stiglitz, – premio Nobel de Economía 2001 –  que “los alborotos y las protestas contra las políticas y las medidas de las instituciones de la globalización no son desde luego una novedad. Durante décadas los pueblos del mundo subdesarrollado se han rebelado cuando los programas de austeridad impuestos en sus países han sido demasiados severos, pero sus quejas no solían tener eco en Occidente. Lo nuevo  hoy es la ola de condenas en los países desarrollados”.

Y las diferentes manifestaciones de crisis en los países de América Latina tienen su origen en este escenario de la economía mundial. Nuestro país entró en crisis, no sólo porque se quiso cambiar de modelo, sino porque no encontraba alternativas en el marco de la economía mundial cuyas consecuencias gravitaban enormente sobre los esfuerzos por sostener un modelo económico. Su cambio, sin embargo, requería el establecimiento  de pautas económicas que favorecieran el crecimiento y detener los avances de la marginalidad, el desempleo y la pobreza. Como puede observarse, se hizo todo lo contrario y esto produjo la crisis más dificil de la historia.

Recurrimos a las definiciones de Gabriel Rubistein – periodista de Noticias – para resumir la situación en que nos encontramos. Dice, entre otros conceptos que, “Mantener a salvo la Convertibilidad, a salvo los ahorros de la gente, a salvo la capacidad de mantener accesos al crédito a empresas y particulares, hacer las cosas de modo que el Estado pudiese volver a ser sujeto de crédito, todas esas cosas eran muy difíciles de hacerlas, y muy difíciles hacia fines del año 2001. Requerían de mucha idoneidad, mucha capacidad de ejecución, mucho entendimiento de nuestro Congreso y del Ejecutivo. Pero mucha más capacidad aún se necesitaba para terminar con el mal llamado “modelo”. ¿Fue así? No, fue una tremenda y desafortunada improvisación. Así quedamos y así estamos.

Evidentemente, tenemos que cruzar estas barreras de la incertidumbre y la desazón y encontrar mejores circunstancias, refugiarnos en aquellas ideas que generan quienes bregan por encontrar alternativas de solución para estos problemas que se debaten en diferentes regiones del mundo.

#LibroGratis -Forética publica, con la colaboración de Grupo Cooperativo Cajamar, un informe y una guía sobre la RSE en el sector agroalimentario

La guía de implantación incluye una herramienta de autodiagnóstico para que las empresas del sector evalúen el estado de desarrollo de sus políticas de sostenibilidad

 

Madrid, 24 de noviembre.- Forética ha presentado hoy, con la colaboración de Grupo Cooperativo Cajamar, el informe “Acelerando la RSE en el sector agroalimentario”. El documento parte de una exposición de los retos globales a los que se enfrenta el sector e incluye un triple balance del mismo (a nivel económico, social y ambiental), un análisis comparativo de productores y distribuidores en materia de responsabilidad social empresarial y una selección de casos de éxito. Contiene además una guía para la implantación de la RSE y una herramienta de autodiagnóstico.
El Informe refleja que el sector agroalimentario es uno de los más expuestos a los retos y oportunidades de la sostenibilidad. “La fuerte dependencia de recursos naturales escasos, el cambio climático y la gran cantidad de información en manos de un consumidor interconectado y globalizado son fuertes desafíos a los que se enfrenta el sector, cuya competitividad a largo plazo dependerá de la manera de enfrentarse a ellos”, destaca el Director de Responsabilidad Social Corporativa de Grupo Cooperativo Cajamar, Javier Dueñas.
Forética ha realizado un análisis comparativo para conocer cómo se encuentran los productores y distribuidores nacionales en cuanto al despliegue de políticas de RSE en contraste con los internacionales. El estudio muestra que la distribución –nacional e internacional- y los productores de carácter global están apostando por la sostenibilidad. Por tanto, se hace necesario que “los productores nacionales aceleren el desarrollo de sus programas de RSE y los hagan más visibles, como una estrategia de valor para el sector en un mercado de exportación que está incrementando cada vez más los niveles de exigencia en esta materia”, subraya Jaime Silos, Director de Desarrollo Corporativo de Forética y Director del estudio.
Conclusiones de las entrevistas a expertos, guía de implantación y herramienta práctica
Por otra parte, el informe destaca también algunas de las conclusiones derivadas de las entrevistas con expertos del sector que se han realizado. En dichas entrevistas se consultaba a los encuestados sobre aspectos tales como tendencias globales, adaptación de las mismas por parte del sector, nivel de conocimiento y prácticas desarrolladas en RSE o tendencias y beneficios derivados de su implementación. Los temas que los entrevistados consideran más relevantes para el sector son la escasez y los problemas asociados al agua, el crecimiento poblacional, la seguridad alimentaria, la escasez de recursos y también la pérdida de biodiversidad.
La obligatoriedad y exigencia de los marcos legislativos y de los propios mercados de exportación y la voluntariedad de las personas y organizaciones son las motivaciones más fuertes para la adopción de medidas de eficiencia a diferentes niveles.
Los expertos entrevistados declaran que los beneficios más tangibles del desarrollo de la RSE en las organizaciones se manifiestan principalmente con mejoras a nivel social: mayor implicación de la plantilla, aumento de la seguridad laboral, mejor clima laboral y una imagen externa de la organización más positiva.
Asimismo, los entrevistados manifiestan que el sector en España está experimentando un gran desarrollo de medidas de eficiencia en el empleo de recursos y de minimización del impacto en la cadena de valor, aunque aún hay mucho por hacer en comparación con otros países de la Unión Europea.
El estudio incluye una selección de buenas prácticas de empresas referentes en el sector como son Grupo Cooperativo Cajamar, Calidad Pascual, Fruits de Ponent, Grupo Siro, Heineken y Nestlé.
El informe está acompañado de una guía de implantación que orienta a las empresas del sector sobre cómo integrar la RSE en su estrategia y operaciones. Analiza cuatro dimensiones (liderazgo, gestión, comunicación y diálogo) y está basada en el esquema propuesto por la Norma SGE 21 de Forética.
Tal como recoge el informe, existen multitud de herramientas que pueden contribuir a cimentar el desarrollo de la RSE en el sector. Hoy se ha presentado también, dentro de la guía de implantación que acompaña al estudio, la herramienta de autodiagnóstico de RSE en el sector agroalimentario. A través de diferentes preguntas permite al usuario saber el estado de desarrollo de su organización en materia de sostenibilidad. Puede navegarse aquí.
Forética ha presentado estos documentos ante un grupo de empresas del sector agroalimentario y el Subdirector General de Fomento Industrial e Innovación del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Clemente Mata.
El Informe “Acelerando la RSE en el sector agroalimentario” junto a la guía de implantación de la RSE en el sector, puede descargarse aquí
Más información en comunicacion@foretica.es o en el teléfono  91 5227946
 
Sobre Forética
Forética es la asociación de empresas y profesionales de la responsabilidad social empresarial / sostenibilidad líder en España y Latinoamérica, que tiene como misión fomentar la integración de los aspectos sociales, ambientales y de buen gobierno en la estrategia y gestión de empresas y organizaciones. Actualmente está formada por más de 200 socios.
Forética ha sido elegida por el World Business Council for Sustainable Development como su único representante en España y por tanto nombrada Consejo Empresarial Español para el Desarrollo Sostenible. Asimismo, forma parte del Consejo de Administración de CSR Europe.
En España, Forética forma parte del Consejo Estatal de RSE como vocal experto. Asimismo, es propietaria de la Norma SGE 21, primer sistema de gestión de la responsabilidad social que permite, de manera voluntaria, alcanzar una certificación. En la actualidad, más de un centenar de empresas y organizaciones están certificadas con la Norma en España y Latinoamérica.
Más información en nuestros perfiles de Twitter (hashtag #rseagroalimentario) y Facebook.

¿Responsabilidad Social o Relaciones Comunitarias? Una mirada conceptual en el Sector Minero Peruano

Por Luis Pareja Sedano

luispareja

La Responsabilidad Social del Sector minero no solo se debe medir en proyectos de desarrollo social y ambiental en su comunidad de impacto directo o indirecto tal como lo enfoca la gestión de relaciones comunitarias; sino también en función a las estrategias de desarrollo y valor compartido hacia sus grupos de interés (Stakeholders) sean internos o externos.

Relaciones Comunitarias o Responsabilidad Social

Elaboración propia

El sector minero peruano formal es uno de los principales motores del crecimiento económico y desarrollo de nuestro país. Prueba de ello ha sido el despegue del sector en los últimos 20 años. La inversión, el desarrollo tecnológico, el desarrollo de capacidades y la creación de empleos son algunos de los beneficios tangibles que impactan directamente en el bienestar de la población.

El carácter estratégico de esta industria hace que las empresas mineras miren nuevas estrategias y/o herramientas de Innovación que generen un valor constante para su organización. Es en este marco donde las “Relaciones Comunitarias” (RRCC) y la “Responsabilidad Social” (RS) juegan un papel importante. En nuestro país muchos profesionales y empresarios lo relacionan de manera similar cuando existen claras diferencias pero están totalmente alineadas una de otra.

La Responsabilidad Social incipiente, hoy en constante evolución y enfocada al logro de la sostenibilidad, llegó a posicionarse en el Perú en los años 80 – 90 con las acciones iniciales del sector minero. Todo proyecto u obra ejecutada en favor de las comunidades sea desde la filantropía o de la inversión social, eran denominadas “programas” o “proyectos” de Responsabilidad Social. Muchos otros sectores copiaron esas prácticas hasta el 2000 y el resultado fue un desconocimiento conceptual y práctico de la RS y RRCC. Ejm: Cursos, Talleres, Diplomados en RRCC y RS llevadas por diferentes casas de estudios privadas y nacionales con enfoques metodológicos totalmente diferentes y muchos desfasados de la situación problemática existente en el sector; incluso donde los interesados participantes no logran captar las diferencias conceptuales sino confundirlas. Recordemos que no hay una carrera y profesión especializada y formativa desde el pregrado en temas de Responsabilidad Social o Relaciones Comunitarias solo algunos programas de Posgrado (Diplomados y Maestrías). Puedo asegurar que el proceso formativo en Responsabilidad Social y Relaciones Comunitarias está relacionado a un proceso empírico y expertis en el campo de trabajo.

Desde el 2000 en adelante, la figura va tomando un giro diferente gracias a iniciativas como Perú 2021, El Pacto Mundial Perú, Responde, SASE, y la Revista Stakeholders las cuales tienen una mirada más holística y estratégica de la Responsabilidad Social en el Perú. A ello podemos sumarle los Objetivos de Desarrollo Sostenible, ISO 26000, GRI, SA 8000, SGE21, AA1000, entre otros principios guías u normas internacionales relacionadas.

Contextualizando el tema, cuando hablamos de Responsabilidad Social[1] y Relaciones Comunitarias[2] en el sector minero debemos tener en cuenta lo siguiente:

  1. La Responsabilidad Social es transversal a la organización y se enfoca en la cadena de valor, los riesgos, las políticas y estrategias empresariales para que estas sean aterrizadas en programas y proyectos sostenibles con sus Stakeholders y aportando al país. Mientras las Relaciones Comunitarias se enfocan en la Comunidad y miran todos los aspectos que atañen al proyecto minero (diversidad, interculturalidad, derechos de servidumbre, inversión social, desarrollo económico local, etc.)
  2. Las empresas mineras tienen normalmente identificados en sus modelos de diálogo, con sus grupos de interés principalmente a: la Comunidad, Proveedores, Ambiente y Colaboradores. Por ello, vemos que su mayor énfasis de trabajo está relacionado con la Comunidad y con ella una buena Gestión de Relaciones Comunitarias. A diferencia  de otros Sectores (caso empresas de servicios) donde sus grupos de interés están enfocados a Accionistas, Clientes, Consumidores, Colaboradores y Proveedores y no necesariamente están alienadas a una Gestión de Relaciones Comunitarias.
  3. Por ejemplo: Cuando hablamos de la construcción de un colegio o centro de salud en las zonas de impacto directo del Proyecto Minero. Estos hacen referencia a un proyecto social ejecutado por una gestión de Relaciones Comunitarias y alineado a una buena estrategia de Responsabilidad Social.
  4. La responsabilidad social se encuentra en el plano estratégico de la organización mientras las relaciones comunitarias en el plano operativo. La primera es multifocal y la segunda solo focal. La primera contribuye a unas buenas relaciones con sus grupos de interés, la segunda a buenas relaciones con la comunidad. La primera genera valor compartido e innovación para el desarrollo sostenible. La Segunda genera valor, capital social y desarrollo local.
  5. Una buena estrategia de Responsabilidad social con su Comunidad se materializa gracias a una buena gestión de las Relaciones Comunitarias.

Finalmente, hoy el sector estratégico peruano, en particular la minería, requiere de profesionales en Responsabilidad Social multifuncionales, que respeten la diversidad y los derechos humanos, y a su vez sean constantemente agentes de cambio. El reto no solo lo tienen las empresas mineras, sino el gobierno, las universidades, ONGs y las propias comunidades donde se vienen grandes proyectos mineros que son importantes para la economía y el desarrollo del país.

[1]http://www.peru2021.org/principal/categoria/conceptos-de-responsabilidad-social/9/c-9

[2]http://www.minem.gob.pe/minem/archivos/file/DGAAM/guias/guiaelectricaI.pdf

LIBRO RECOGE INICIATIVAS DE CONSERVACIÓN AMBIENTAL #periodismo #ambiental

Fuente: http://www.puntoedu.pucp.edu

Jack-Lo-y-Bruno-Monteferri-1

Fuente :puntoedu.pucp.edu

Los egresados de la PUCP Jack Lo y Bruno Monteferri son autores de Conservamos por Naturaleza: 10 años promoviendo la conservación voluntaria en el Perú, un libro editado por la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA) que cuenta la historia de las iniciativas de conservación ambiental en el Perú desde el 2004 -cuando había dos- hasta el 2014 -cuando llegaron a 174.

El uso inadecuado del espacio y la explotación indiscriminada de recursos naturales han ocasionado que grandes áreas silvestres se pierdan en el Perú y en el resto del mundo. Para enfrentar este problema, los gobiernos y organizaciones hacen lo posible por proteger especies y ecosistemas necesarios para la vida. A esto se suma que cada vez más personas y comunidades se comprometen con este reto y contribuyen a la conservación de ecosistemas. En el Perú, la iniciativa Conservamos por Naturaleza agrupa y brinda apoyo a las personas y comunidades que conservan nuestras áreas naturales de forma voluntaria.

El abogado Bruno Monteferri y el periodista Jack Lo, egresados de la PUCP, son integrantes de esta iniciativa, creada por la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental, y los autores del libro Conservamos por Naturaleza: 10 años promoviendo la conservación voluntaria en el Perú, que narra la evolución de esta plataforma desde su creación hasta el 2014, así como la creación y crecimiento de distintas áreas de conservación privada desde el 2004.

“El libro nace como un tributo a la gente que hace conservación voluntaria. Es gente que ha decidido, sin que nadie los obligue, conservar un ecosistema en algún rincón del Perú”, nos cuenta Monteferri, director de Conservamos por Naturaleza. El objetivo del libro es, “por un lado, rendir un tributo, un agradecimiento y un reconocimiento y, por otro, también mostrar que cualquier persona puede seguir esos mismos pasos. Es también una forma de inspirar, de incentivar a construir un Perú más natural y cuidar aquellos espacios; pues si no hacemos algo ahorita, van a dejar de existir”, agrega.

“A medida que íbamos escribiendo el libro y recordando las historias de la gente, viendo cómo esas personas comenzaron hace diez años y cómo están ahora que ya los conozco, es una sensación realmente de motivación y te inspira totalmente”, dice Jack Lo, coordinador de Prensa y Comunicaciones, que se unió a la iniciativa en el 2012.

Mucho ha cambiado en los últimos 10 años, y este texto busca mostrar la evolución de la iniciativa y de las áreas de conservación privadas enmarcadas en el avance de las políticas ambientales de nuestro país y el mundo. Gracias a los esfuerzos de cada persona que tiene un área de conservación privada, organizaciones no gubernamentales y al avance de la legislación ambiental, 1.4 millones de hectáreas de nuestro país son ahora conservadas por personas o comunidades. El nuevo reto es continuar incrementando la red de privados que conservan ecosistemas, conseguir incentivos tributarios para estas personas o comunidades, brindar asesoría para que la conservación sea financieramente sostenible, y lograr que más personas se comprometan con el medioambiente y colaboren de la forma que les sea posible.

“Queremos demostrarle a la gente que no hay que ser un superhéroe o tener grandes ideas (para ayudar al medioambiente), que podemos hacerlo en nuestro día a día”, dice Jack. “No hay nada más simple que eso. A veces nos complicamos de más. Si nos salimos un poquito de nuestro confort nos podemos dar cuenta de que podemos hacer muchas cosas”, finaliza.

El libro Conservamos por Naturaleza: 10 años promoviendo la conservación voluntaria en el Perú está a la venta por S/.30 en la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (Av. Prolongación Arenales 437, San Isidro). También puedes descargar Conservamos por Naturaleza por internet.