¿ La Responsabilidad Social Empresarial y sus enfoques?

Por: Luis Pareja Sedano

En la actualidad, el desarrollo y la globalización han incrementado la exigencia social de un comportamiento empresario más responsable.

Cada vez con mayor frecuencia, las empresas son vistas como ciudadanos corporativos[1] (empresas que cuentan con derechos y responsabilidades sociales básicas, éticas, laborales y medioambientales, que van más allá de la maximización de ganancias de corto plazo) por sus stakeholders (grupos de interés relacionados con la empresa), quienes vigilan y presionan a las compañías para que éstas avancen en el ámbito de la RSE, de manera tal, de asegurar su permanencia dentro del mercado.

_innovacion-social_Tradicionalmente, se consideran dos grandes enfoques de la Responsabilidad Social Empresarial que corresponden a la posición Liberal y Social, entre los cuales coexisten otros, que pueden clasificarse en diversas posiciones intermedias, los que serán revisados destacando aspectos que nos permitan congregar un enfoque integrado y de aplicación respecto al desempeño actual de las empresas en el ámbito relativo a estas prácticas.

La posición Liberal, es defendida principalmente por Milton Friedman, la cual postula que “existe una y sólo una responsabilidad social de la empresa, que es usar sus recursos y energías en las actividades diseñadas para incrementar sus beneficios, siempre y cuando permanezca dentro de las reglas del juego, es decir, esforzarse por una libre y abierta competencia, sin engaños ni fraudes”, apoyándose en la teoría de “la mano invisible” de Adam Smith, que señala que la interacción de los individuos en el mercado, guiados por sus propios intereses conducirán al bienestar general de la manera más efectiva y eficiente que si cualquier otra entidad o institución quisiera intervenir en esta dinámica. En este sentido, plantea a la doctrina de la RSE como fundamentalmente subversiva, pues distorsiona el funcionamiento del mercado generando ineficiencias en la asignación de los recursos disponibles.

La posición Social, en cambio, está basada en una naturaleza de la empresa mucho más amplia, en la que incorpora la relación de la entidad con diversos grupos e instituciones que integran el contexto social. En este ámbito, se visualiza a la empresa como un nuevo centro socializador que será responsable no sólo de las ganancias de los accionistas, sino que también del bienestar de la sociedad en la que se desenvuelve. Este enfoque se apoya en los planteamientos de Archie Carroll[2], quien manifiesta que el accionar de las empresas se ha enmarcado dentro de cuatro categorías progresivas de RSE referentes al desempeño económico, legal, ético y discrecional[3]. La primera de ellas es de índole económica, pues al producir de manera eficiente generará riqueza, contribuyendo así, al desarrollo nacional, esperando que su desempeño se supedite a las leyes y reglamentos establecidos, con el fin de normar y regular su campo de acción, así como también a las normas éticas y valóricas establecidas socialmente; deseando además, que en un nivel superior tenga orientaciones filantrópicas impulsadas por el interés corporativo con el fin de dar ayuda y solución a problemas de orden social. Estas cuatro categorías dan un lineamiento de las expectativas que la sociedad, en general, tiene del sector empresarial o las mismas corporaciones.

Los planteamientos intermedios a estos, corresponden a los enfoques: Iluminado del Self-Interest; de las Instituciones Sociales; de la Moral Personal; Legal; de la Ciudadanía Empresarial; de los Stakeholders; basado en la Virtud; y el Teológico o Religioso. De estas visiones, se ha considerado algunos aspectos de cuatro de ellos, los cuales se apoyan y confluyen a la creación de un enfoque más amplio, orientado a la aplicación actual de las políticas socialmente responsables.

De acuerdo al “Enfoque de los Stakeholders”, las responsabilidades de la empresa no sólo se limitan a los accionistas, sino que involucra un grupo más amplio denominado “stakeholders”, en el cual se encuentran todos aquellos grupos en los que impactan las actividades de la empresa, quienes permiten su existencia y además el logro de los objetivos de la misma, correspondiente a la maximización de las ganancias, tal como señala Elizabeth Vallance[4] quien plantea que “el propósito de los empresarios es la maximización del owner value de largo plazo”, que corresponde al valor de la empresa en términos de los beneficios de largo plazo reportados a los accionistas. Por esto, mantener buenas relaciones con los stakeholders, y como manifiesta Sir Geoffrey Chandler[5], contar con guías éticas que regulen las actividades empresariales, darán las pautas de sobrevivencia de la organización en un entorno competitivo en el largo plazo, ayudando a la consecución del objetivo empresarial.

En un sentido similar, el “Enfoque iluminado del Self-Interest”, desarrollado por Aram[6]; Arlow y Gannon[7]; y Mescon y Tilson[8], plantea ala RSE como una estrategia que ayuda a alcanzar el éxito o la maximización de beneficios, al promover una respuesta positiva por parte de la sociedad a cambio de tales prácticas. Sin embargo, para que esto ocurra será necesario que la comunidad conozca el comportamiento corporativo responsable de la empresa, lo cual demandará un análisis exhaustivo frente a los costos asociados a las iniciativas responsables y su comunicación, versus los potenciales beneficios que se podrían alcanzar, en el entorno de un contexto competitivo. Es así, como la comunicación del compromiso y actividades en materia de responsabilidad social que mantienen las empresas, se convierte en una pieza fundamental para la maximización de los beneficios; siendo relevante considerar qué comunicar, cómo y a quién. Para lograr una comunicación efectiva[9], existen elementos esenciales a considerar como la credibilidad y la transparencia de lo que se está informando, considerando también que se debe comunicar de forma simple eventos pasados que hayan sido exitosos, diseñando especialmente estrategias comunicacionales para cada stakeholders.
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¿ La Responsabilidad Social Empresarial y sus enfoques?

Por: Luis Pareja Sedano

En la actualidad, el desarrollo y la globalización han incrementado la exigencia social de un comportamiento empresario más responsable.

Cada vez con mayor frecuencia, las empresas son vistas como ciudadanos corporativos[1] (empresas que cuentan con derechos y responsabilidades sociales básicas, éticas, laborales y medioambientales, que van más allá de la maximización de ganancias de corto plazo) por sus stakeholders (grupos de interés relacionados con la empresa), quienes vigilan y presionan a las compañías para que éstas avancen en el ámbito de la RSE, de manera tal, de asegurar su permanencia dentro del mercado.

_innovacion-social_Tradicionalmente, se consideran dos grandes enfoques de la Responsabilidad Social Empresarial que corresponden a la posición Liberal y Social, entre los cuales coexisten otros, que pueden clasificarse en diversas posiciones intermedias, los que serán revisados destacando aspectos que nos permitan congregar un enfoque integrado y de aplicación respecto al desempeño actual de las empresas en el ámbito relativo a estas prácticas.

La posición Liberal, es defendida principalmente por Milton Friedman, la cual postula que “existe una y sólo una responsabilidad social de la empresa, que es usar sus recursos y energías en las actividades diseñadas para incrementar sus beneficios, siempre y cuando permanezca dentro de las reglas del juego, es decir, esforzarse por una libre y abierta competencia, sin engaños ni fraudes”, apoyándose en la teoría de “la mano invisible” de Adam Smith, que señala que la interacción de los individuos en el mercado, guiados por sus propios intereses conducirán al bienestar general de la manera más efectiva y eficiente que si cualquier otra entidad o institución quisiera intervenir en esta dinámica. En este sentido, plantea a la doctrina de la RSE como fundamentalmente subversiva, pues distorsiona el funcionamiento del mercado generando ineficiencias en la asignación de los recursos disponibles.

La posición Social, en cambio, está basada en una naturaleza de la empresa mucho más amplia, en la que incorpora la relación de la entidad con diversos grupos e instituciones que integran el contexto social. En este ámbito, se visualiza a la empresa como un nuevo centro socializador que será responsable no sólo de las ganancias de los accionistas, sino que también del bienestar de la sociedad en la que se desenvuelve. Este enfoque se apoya en los planteamientos de Archie Carroll[2], quien manifiesta que el accionar de las empresas se ha enmarcado dentro de cuatro categorías progresivas de RSE referentes al desempeño económico, legal, ético y discrecional[3]. La primera de ellas es de índole económica, pues al producir de manera eficiente generará riqueza, contribuyendo así, al desarrollo nacional, esperando que su desempeño se supedite a las leyes y reglamentos establecidos, con el fin de normar y regular su campo de acción, así como también a las normas éticas y valóricas establecidas socialmente; deseando además, que en un nivel superior tenga orientaciones filantrópicas impulsadas por el interés corporativo con el fin de dar ayuda y solución a problemas de orden social. Estas cuatro categorías dan un lineamiento de las expectativas que la sociedad, en general, tiene del sector empresarial o las mismas corporaciones.

Los planteamientos intermedios a estos, corresponden a los enfoques: Iluminado del Self-Interest; de las Instituciones Sociales; de la Moral Personal; Legal; de la Ciudadanía Empresarial; de los Stakeholders; basado en la Virtud; y el Teológico o Religioso. De estas visiones, se ha considerado algunos aspectos de cuatro de ellos, los cuales se apoyan y confluyen a la creación de un enfoque más amplio, orientado a la aplicación actual de las políticas socialmente responsables.

De acuerdo al “Enfoque de los Stakeholders”, las responsabilidades de la empresa no sólo se limitan a los accionistas, sino que involucra un grupo más amplio denominado “stakeholders”, en el cual se encuentran todos aquellos grupos en los que impactan las actividades de la empresa, quienes permiten su existencia y además el logro de los objetivos de la misma, correspondiente a la maximización de las ganancias, tal como señala Elizabeth Vallance[4] quien plantea que “el propósito de los empresarios es la maximización del owner value de largo plazo”, que corresponde al valor de la empresa en términos de los beneficios de largo plazo reportados a los accionistas. Por esto, mantener buenas relaciones con los stakeholders, y como manifiesta Sir Geoffrey Chandler[5], contar con guías éticas que regulen las actividades empresariales, darán las pautas de sobrevivencia de la organización en un entorno competitivo en el largo plazo, ayudando a la consecución del objetivo empresarial.

En un sentido similar, el “Enfoque iluminado del Self-Interest”, desarrollado por Aram[6]; Arlow y Gannon[7]; y Mescon y Tilson[8], plantea ala RSE como una estrategia que ayuda a alcanzar el éxito o la maximización de beneficios, al promover una respuesta positiva por parte de la sociedad a cambio de tales prácticas. Sin embargo, para que esto ocurra será necesario que la comunidad conozca el comportamiento corporativo responsable de la empresa, lo cual demandará un análisis exhaustivo frente a los costos asociados a las iniciativas responsables y su comunicación, versus los potenciales beneficios que se podrían alcanzar, en el entorno de un contexto competitivo. Es así, como la comunicación del compromiso y actividades en materia de responsabilidad social que mantienen las empresas, se convierte en una pieza fundamental para la maximización de los beneficios; siendo relevante considerar qué comunicar, cómo y a quién. Para lograr una comunicación efectiva[9], existen elementos esenciales a considerar como la credibilidad y la transparencia de lo que se está informando, considerando también que se debe comunicar de forma simple eventos pasados que hayan sido exitosos, diseñando especialmente estrategias comunicacionales para cada stakeholders.
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Racionalidad Ética y Responsabilidad Social

Por Carlos Javier Delgado

Abogado. Responsable de Comunicaciones en Comunidad de Conocimiento. Escuela de Negocios de la Universidad Católica de Córdoba -Argentina

Así como hay libros que por una u otra razón siempre nos acompañan, la lectura con fines académicos consigue que haya también artículos por los que guardamos cierto afecto y a los que cada tanto volvemos para dar una ojeada. Tal es el caso del texto que quiero compartirles hoy: “La transformación de la ética de la racionalidad económica en Amartya Sen. Una recuperación de adam Smith“, de Marta Pedrajas.

“El supuesto fundamental de la economía moderna es que el comportamiento real es igual al comportamiento racional. De ello no es posible dudar, ya que suponer ‘irracionalidad’ en el comportamiento sería aún más complicado, como bien afirma Sen[1]. El punto de partida son, por tanto, seres racionales, el problema ahora es cómo caracterizamos esa racionalidad. Ésta puede tener un componente de interés propio, de egoísmo, de ventaja personal, de beneficio, de bienestar propio, etc., y entonces hablamos de racionalidad económica egoísta, propia del homo oeconomicus. Pero también puede considerarse que ese homo se mueve por algo más que su propio beneficio, que es capaz de actuar no sólo por simpatía, si no también por compromiso, por lealtad, por deber, por justicia y por toda una serie de valores éticos que existen, que efectivamente determinan el comportamiento y que son un potente componente de este comportamiento real y también racional. En este caso, podemos empezar a hablar de racionalidad ética.”

the idea of justiceSi bien puede haber quienes a priori (y con justa razón) consideren que este texto no guarda ninguna relación con el Derecho, espero que después de leerlo sea algo que permitan replantearse, pues, no en vano, la gran mayoría de los contratos privados de nuestro tiempo aún responden a una lógica jurídica que es hija de la teoría económica clásica de la elección racional; y sin embargo, como Pedrajas bien lo refiere a propósito del pensamiento de Sen (y del propio Adam Smith, inclusive), los seres humanos no necesariamente celebramos negocios jurídicos circunscritos exclusivamente en el ideal del costo – beneficio personal; algo que cobra un especial valor cuando nos planteamos la necesidad de analizar los ingredientes y consecuencias jurídicas de conceptos como la Responsabilidad Social Empresarial.

[1] Cf. J. Conill, Horizontes de economía ética. Aristóteles, Adam Smith, Amartya Sen. Tecnos, Madrid. 2004. (Cita de la autora).

* Por supuesto, un post que hace referencia a Amartya Sen y al Derecho, no podría menos que tener un enlace a alguna referencia bibliográfica sobre el concepto de Justicia de Amartya Sen (otro texto muy recomendado).

Racionalidad Ética y Responsabilidad Social

Por Carlos Javier Delgado

Abogado. Responsable de Comunicaciones en Comunidad de Conocimiento. Escuela de Negocios de la Universidad Católica de Córdoba -Argentina

Así como hay libros que por una u otra razón siempre nos acompañan, la lectura con fines académicos consigue que haya también artículos por los que guardamos cierto afecto y a los que cada tanto volvemos para dar una ojeada. Tal es el caso del texto que quiero compartirles hoy: “La transformación de la ética de la racionalidad económica en Amartya Sen. Una recuperación de adam Smith“, de Marta Pedrajas.

“El supuesto fundamental de la economía moderna es que el comportamiento real es igual al comportamiento racional. De ello no es posible dudar, ya que suponer ‘irracionalidad’ en el comportamiento sería aún más complicado, como bien afirma Sen[1]. El punto de partida son, por tanto, seres racionales, el problema ahora es cómo caracterizamos esa racionalidad. Ésta puede tener un componente de interés propio, de egoísmo, de ventaja personal, de beneficio, de bienestar propio, etc., y entonces hablamos de racionalidad económica egoísta, propia del homo oeconomicus. Pero también puede considerarse que ese homo se mueve por algo más que su propio beneficio, que es capaz de actuar no sólo por simpatía, si no también por compromiso, por lealtad, por deber, por justicia y por toda una serie de valores éticos que existen, que efectivamente determinan el comportamiento y que son un potente componente de este comportamiento real y también racional. En este caso, podemos empezar a hablar de racionalidad ética.”

the idea of justiceSi bien puede haber quienes a priori (y con justa razón) consideren que este texto no guarda ninguna relación con el Derecho, espero que después de leerlo sea algo que permitan replantearse, pues, no en vano, la gran mayoría de los contratos privados de nuestro tiempo aún responden a una lógica jurídica que es hija de la teoría económica clásica de la elección racional; y sin embargo, como Pedrajas bien lo refiere a propósito del pensamiento de Sen (y del propio Adam Smith, inclusive), los seres humanos no necesariamente celebramos negocios jurídicos circunscritos exclusivamente en el ideal del costo – beneficio personal; algo que cobra un especial valor cuando nos planteamos la necesidad de analizar los ingredientes y consecuencias jurídicas de conceptos como la Responsabilidad Social Empresarial.

[1] Cf. J. Conill, Horizontes de economía ética. Aristóteles, Adam Smith, Amartya Sen. Tecnos, Madrid. 2004. (Cita de la autora).

* Por supuesto, un post que hace referencia a Amartya Sen y al Derecho, no podría menos que tener un enlace a alguna referencia bibliográfica sobre el concepto de Justicia de Amartya Sen (otro texto muy recomendado).

¿ La Responsabilidad Social Empresarial y sus enfoques?

Por: Luis Pareja Sedano

En la actualidad, el desarrollo y la globalización han incrementado la exigencia social de un comportamiento empresario más responsable.

Cada vez con mayor frecuencia, las empresas son vistas como ciudadanos corporativos[1] (empresas que cuentan con derechos y responsabilidades sociales básicas, éticas, laborales y medioambientales, que van más allá de la maximización de ganancias de corto plazo) por sus stakeholders (grupos de interés relacionados con la empresa), quienes vigilan y presionan a las compañías para que éstas avancen en el ámbito de la RSE, de manera tal, de asegurar su permanencia dentro del mercado.

_innovacion-social_Tradicionalmente, se consideran dos grandes enfoques de la Responsabilidad Social Empresarial que corresponden a la posición Liberal y Social, entre los cuales coexisten otros, que pueden clasificarse en diversas posiciones intermedias, los que serán revisados destacando aspectos que nos permitan congregar un enfoque integrado y de aplicación respecto al desempeño actual de las empresas en el ámbito relativo a estas prácticas.

La posición Liberal, es defendida principalmente por Milton Friedman, la cual postula que “existe una y sólo una responsabilidad social de la empresa, que es usar sus recursos y energías en las actividades diseñadas para incrementar sus beneficios, siempre y cuando permanezca dentro de las reglas del juego, es decir, esforzarse por una libre y abierta competencia, sin engaños ni fraudes”, apoyándose en la teoría de “la mano invisible” de Adam Smith, que señala que la interacción de los individuos en el mercado, guiados por sus propios intereses conducirán al bienestar general de la manera más efectiva y eficiente que si cualquier otra entidad o institución quisiera intervenir en esta dinámica. En este sentido, plantea a la doctrina de la RSE como fundamentalmente subversiva, pues distorsiona el funcionamiento del mercado generando ineficiencias en la asignación de los recursos disponibles.

La posición Social, en cambio, está basada en una naturaleza de la empresa mucho más amplia, en la que incorpora la relación de la entidad con diversos grupos e instituciones que integran el contexto social. En este ámbito, se visualiza a la empresa como un nuevo centro socializador que será responsable no sólo de las ganancias de los accionistas, sino que también del bienestar de la sociedad en la que se desenvuelve. Este enfoque se apoya en los planteamientos de Archie Carroll[2], quien manifiesta que el accionar de las empresas se ha enmarcado dentro de cuatro categorías progresivas de RSE referentes al desempeño económico, legal, ético y discrecional[3]. La primera de ellas es de índole económica, pues al producir de manera eficiente generará riqueza, contribuyendo así, al desarrollo nacional, esperando que su desempeño se supedite a las leyes y reglamentos establecidos, con el fin de normar y regular su campo de acción, así como también a las normas éticas y valóricas establecidas socialmente; deseando además, que en un nivel superior tenga orientaciones filantrópicas impulsadas por el interés corporativo con el fin de dar ayuda y solución a problemas de orden social. Estas cuatro categorías dan un lineamiento de las expectativas que la sociedad, en general, tiene del sector empresarial o las mismas corporaciones.

Los planteamientos intermedios a estos, corresponden a los enfoques: Iluminado del Self-Interest; de las Instituciones Sociales; de la Moral Personal; Legal; de la Ciudadanía Empresarial; de los Stakeholders; basado en la Virtud; y el Teológico o Religioso. De estas visiones, se ha considerado algunos aspectos de cuatro de ellos, los cuales se apoyan y confluyen a la creación de un enfoque más amplio, orientado a la aplicación actual de las políticas socialmente responsables.

De acuerdo al “Enfoque de los Stakeholders”, las responsabilidades de la empresa no sólo se limitan a los accionistas, sino que involucra un grupo más amplio denominado “stakeholders”, en el cual se encuentran todos aquellos grupos en los que impactan las actividades de la empresa, quienes permiten su existencia y además el logro de los objetivos de la misma, correspondiente a la maximización de las ganancias, tal como señala Elizabeth Vallance[4] quien plantea que “el propósito de los empresarios es la maximización del owner value de largo plazo”, que corresponde al valor de la empresa en términos de los beneficios de largo plazo reportados a los accionistas. Por esto, mantener buenas relaciones con los stakeholders, y como manifiesta Sir Geoffrey Chandler[5], contar con guías éticas que regulen las actividades empresariales, darán las pautas de sobrevivencia de la organización en un entorno competitivo en el largo plazo, ayudando a la consecución del objetivo empresarial.

En un sentido similar, el “Enfoque iluminado del Self-Interest”, desarrollado por Aram[6]; Arlow y Gannon[7]; y Mescon y Tilson[8], plantea ala RSE como una estrategia que ayuda a alcanzar el éxito o la maximización de beneficios, al promover una respuesta positiva por parte de la sociedad a cambio de tales prácticas. Sin embargo, para que esto ocurra será necesario que la comunidad conozca el comportamiento corporativo responsable de la empresa, lo cual demandará un análisis exhaustivo frente a los costos asociados a las iniciativas responsables y su comunicación, versus los potenciales beneficios que se podrían alcanzar, en el entorno de un contexto competitivo. Es así, como la comunicación del compromiso y actividades en materia de responsabilidad social que mantienen las empresas, se convierte en una pieza fundamental para la maximización de los beneficios; siendo relevante considerar qué comunicar, cómo y a quién. Para lograr una comunicación efectiva[9], existen elementos esenciales a considerar como la credibilidad y la transparencia de lo que se está informando, considerando también que se debe comunicar de forma simple eventos pasados que hayan sido exitosos, diseñando especialmente estrategias comunicacionales para cada stakeholders.
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Estudios sobre Derecho y Responsabilidad Social en un contexto de crisis ( libro gratuito en linea)

“Estudios sobre Derecho y Responsabilidad Social en un contexto de crisis” es un libro publicado por ediciones Cinca en abril de este año, que recoge los resultados del proyecto de investigación DER-2009-08766 (sobre gestion socialmente responsable de la crisis), del cual participan la Universidad de Huelva, la Universidad Hispalense de Sevilla, la Universidad de Málaga, la Universidad Autónoma de Barcelona, la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, UHELCO y Management Research.

Presionar imagen para leer el libro

Según los coordinadores del proyecto, los artículos recopilados en esta obra pueden estructurarse en tres bloques: Por un lado, “los que tratan cuestiones y conceptos claves tales como la globalización, la competitividad o la propia crisis”. Por otro lado, “los que acuden a su ubicación en la dinámica estrictamente empresarial o, si se prefiere, en la sede de la empresa; y a tal fin, conexionan la responsabilidad social con la subcontratación, la formación, el empleo, la participación de los trabajadores o la fiscalidad”. Y para terminar, “los que inciden sobre aspectos jurídicos, pero de una importante carga moral y ética, como la igualdad o los códigos de conducta”:

Responsabilidad Social Corporativa: apuntes históricos
—Agustín Galán García

Responsabilidad Social de la Empresa y Globalización
—José Manuel Gómez Muñoz

Córdigos de conducta: un instrumento para las relaciones laborales en un contexto de crisis
—Alberto Valdés Alonso

La subcontratación internacional socialmente responsable: concepto, objeivos y forma de gestión
—Carolina Gala Durán

Competitividad y Responsabilidad Social en las Empresas: especial significación en PyMes
—Jesús de la Corte

Formación, Empleo y Responsabilidad Social
—José M. Morales Ortega

La participación de los Trabajadores en las experiencias de Responsabilidad Social de las Empresas
—Rosa María Pérez Yáñez

Igualdad de Género y Responsabilidad Social
—Emilia Castellano Burguillo

Planificación Fiscal, deber de contribuir y Responsabilidad Social. ¿Existe una planificación fiscal socialmente responsable?
—Miguel Ángel Sánchez Huete

Aspectos fiscales de la transformación en cooperativa de una empresa concursada
—José Antonio Fernández Amor

Responsabilidad Social de los Empleadores y Crisis Económica
—Miguel Rodríguez-Piñero Royo

Gracias a RedUnirse se puede acceder a la integridad del texto de este libro en
línea: “Estudios sobre Derecho y Responsabilidad Social en un contexto de crisis”. ( pulsa aquí para ver el libro)

El valor de los índices de sostenibilidad_LATAM

El mercado bursátil chileno estaría considerando establecer un índice de sostenibilidad que evalúe empresas que cotizan a nivel local, con lo que se pondría a la par con las bolsas de Brasil y México en Latinoamérica. En el resto del mundo en desarrollo, solo la bolsa de valores de Johannesburgo en Sudáfrica se ha sumado a este grupo de elite, pero ¿hasta dónde son efectivos estos índices de sostenibilidad?

El parámetro más conocido del mundo en esta materia es el Dow Jones Sustainability World Index. Según datos de este, entre el 2006 y el 2011 su promedio de eficacia superaba en 16,7% al del mercado convencional. dow-jones-sustainability-indexesAdemás, el FTSE londinense -reconociendo su “potente posición para incidir en las decisiones de inversión y en la forma en que se valoran las compañías” y en respuesta a un creciente interés de los inversionistas en la responsabilidad social- lanzó un índice de inversión socialmente responsable denominado FTSE4Good, que reconoce las buenas prácticas corporativas ambientales y sociales.

Las empresas pueden ingresar al índice FTSE4Good o salir de él según distintas categorías de sostenibilidad ambiental, derechos humanos, combate al soborno, normas laborales de cadena de suministro y cambio climático.

Existen otros organismos que también persiguen que las empresas se ciñan a estándares más exigentes y no solo cumplan con sus actividades diarias, como los Principios de las Naciones Unidas para la Inversión Responsable (PRI) –asociados al Pacto Mundial de las Naciones Unidas- y la Red Internacional de Gobierno Corporativo (ICGN).

Actualmente hay más de US$8bn en activos administrados por fondos internacionales que han suscrito las disposiciones de los PRI o la ICGN, según la Bolsa Mexicana de Valores (BMV). Una suma nada despreciable, sin duda.

En resumen, hay muchas entidades que están buscando impulsar mejores prácticas empresariales en lo que a responsabilidad social empresarial (RSE) se refiere. No obstante, lo que realmente importa es que los inversionistas quieran poner su dinero en compañías que sí tengan en cuenta la RSE.

Por lo general, suele entenderse que la sostenibilidad y las prácticas de RSE contribuirán a la longevidad de una empresa, por cuanto mitigan los riesgos, fortalecen la buena gestión corporativa y traen beneficios de largo plazo. De esta manera, la inversión socialmente responsable se pueden considerar una apuesta más o menos segura con una rentabilidad saludable a más largo plazo, pues al mismo tiempo ayuda a las empresas a ser mejores miembros de la sociedad y a proceder con mayor cautela en el ámbito ambiental.

Por otra parte, los inversionistas que buscan el dinero fácil sin importar a qué costo bien podrán obtener ganancias en el corto plazo, pero al costo de causar deterioro ambiental acelerado y condonar prácticas comerciales cuestionables.

Por C. Molinari

Fuente: BNamericas.com