Récord negativo: desde hoy, la tierra vive “de prestado”

El “Día de la sobrecapacidad” llegó antes

Todo lo que consumamos a partir de ahora y hasta fin de año, es más de lo que el planeta puede generar naturalmente.

En 1969 el mundo consumía al mismo ritmo que producía, una situación que año a año fue degradándose a causa de la sobreexplotación de la tierra y el mar y que provocó que en 2017 la capacidad que tiene el planeta de regenerarse de forma sostenible se acabe hoy.

Esto quiere decir que desde hoy y hasta el 31 de diciembre, consumiremos más allá de lo que la Tierra puede crear naturalmente, forzándola y llevándola más cerca de su destrucción.

Es la alerta que lanzó la ONG medioambiental Global Footprint Network, que cada año mide cómo el “presupuesto ecológico anual” de la Tierra se agota antes y determina el “Día de la sobrecapacidad del planeta”, una jornada que cae en 2017 en el 2 de agosto, antes que cualquier otro jamás registrado.

Esta jornada se calcula comparando el consumo total anual de la humanidad (huella ecológica) con la capacidad de la Tierra de regenerar en un año los recursos naturales renovables (biocapacidad).

Leer más de esta entrada

¿Responsabilidad Social o Relaciones Comunitarias? Una mirada conceptual en el Sector Minero Peruano

Por Luis Pareja Sedano

luispareja

La Responsabilidad Social del Sector minero no solo se debe medir en proyectos de desarrollo social y ambiental en su comunidad de impacto directo o indirecto tal como lo enfoca la gestión de relaciones comunitarias; sino también en función a las estrategias de desarrollo y valor compartido hacia sus grupos de interés (Stakeholders) sean internos o externos.

Relaciones Comunitarias o Responsabilidad Social

Elaboración propia

El sector minero peruano formal es uno de los principales motores del crecimiento económico y desarrollo de nuestro país. Prueba de ello ha sido el despegue del sector en los últimos 20 años. La inversión, el desarrollo tecnológico, el desarrollo de capacidades y la creación de empleos son algunos de los beneficios tangibles que impactan directamente en el bienestar de la población.

El carácter estratégico de esta industria hace que las empresas mineras miren nuevas estrategias y/o herramientas de Innovación que generen un valor constante para su organización. Es en este marco donde las “Relaciones Comunitarias” (RRCC) y la “Responsabilidad Social” (RS) juegan un papel importante. En nuestro país muchos profesionales y empresarios lo relacionan de manera similar cuando existen claras diferencias pero están totalmente alineadas una de otra.

La Responsabilidad Social incipiente, hoy en constante evolución y enfocada al logro de la sostenibilidad, llegó a posicionarse en el Perú en los años 80 – 90 con las acciones iniciales del sector minero. Todo proyecto u obra ejecutada en favor de las comunidades sea desde la filantropía o de la inversión social, eran denominadas “programas” o “proyectos” de Responsabilidad Social. Muchos otros sectores copiaron esas prácticas hasta el 2000 y el resultado fue un desconocimiento conceptual y práctico de la RS y RRCC. Ejm: Cursos, Talleres, Diplomados en RRCC y RS llevadas por diferentes casas de estudios privadas y nacionales con enfoques metodológicos totalmente diferentes y muchos desfasados de la situación problemática existente en el sector; incluso donde los interesados participantes no logran captar las diferencias conceptuales sino confundirlas. Recordemos que no hay una carrera y profesión especializada y formativa desde el pregrado en temas de Responsabilidad Social o Relaciones Comunitarias solo algunos programas de Posgrado (Diplomados y Maestrías). Puedo asegurar que el proceso formativo en Responsabilidad Social y Relaciones Comunitarias está relacionado a un proceso empírico y expertis en el campo de trabajo.

Desde el 2000 en adelante, la figura va tomando un giro diferente gracias a iniciativas como Perú 2021, El Pacto Mundial Perú, Responde, SASE, y la Revista Stakeholders las cuales tienen una mirada más holística y estratégica de la Responsabilidad Social en el Perú. A ello podemos sumarle los Objetivos de Desarrollo Sostenible, ISO 26000, GRI, SA 8000, SGE21, AA1000, entre otros principios guías u normas internacionales relacionadas.

Contextualizando el tema, cuando hablamos de Responsabilidad Social[1] y Relaciones Comunitarias[2] en el sector minero debemos tener en cuenta lo siguiente:

  1. La Responsabilidad Social es transversal a la organización y se enfoca en la cadena de valor, los riesgos, las políticas y estrategias empresariales para que estas sean aterrizadas en programas y proyectos sostenibles con sus Stakeholders y aportando al país. Mientras las Relaciones Comunitarias se enfocan en la Comunidad y miran todos los aspectos que atañen al proyecto minero (diversidad, interculturalidad, derechos de servidumbre, inversión social, desarrollo económico local, etc.)
  2. Las empresas mineras tienen normalmente identificados en sus modelos de diálogo, con sus grupos de interés principalmente a: la Comunidad, Proveedores, Ambiente y Colaboradores. Por ello, vemos que su mayor énfasis de trabajo está relacionado con la Comunidad y con ella una buena Gestión de Relaciones Comunitarias. A diferencia  de otros Sectores (caso empresas de servicios) donde sus grupos de interés están enfocados a Accionistas, Clientes, Consumidores, Colaboradores y Proveedores y no necesariamente están alienadas a una Gestión de Relaciones Comunitarias.
  3. Por ejemplo: Cuando hablamos de la construcción de un colegio o centro de salud en las zonas de impacto directo del Proyecto Minero. Estos hacen referencia a un proyecto social ejecutado por una gestión de Relaciones Comunitarias y alineado a una buena estrategia de Responsabilidad Social.
  4. La responsabilidad social se encuentra en el plano estratégico de la organización mientras las relaciones comunitarias en el plano operativo. La primera es multifocal y la segunda solo focal. La primera contribuye a unas buenas relaciones con sus grupos de interés, la segunda a buenas relaciones con la comunidad. La primera genera valor compartido e innovación para el desarrollo sostenible. La Segunda genera valor, capital social y desarrollo local.
  5. Una buena estrategia de Responsabilidad social con su Comunidad se materializa gracias a una buena gestión de las Relaciones Comunitarias.

Finalmente, hoy el sector estratégico peruano, en particular la minería, requiere de profesionales en Responsabilidad Social multifuncionales, que respeten la diversidad y los derechos humanos, y a su vez sean constantemente agentes de cambio. El reto no solo lo tienen las empresas mineras, sino el gobierno, las universidades, ONGs y las propias comunidades donde se vienen grandes proyectos mineros que son importantes para la economía y el desarrollo del país.

[1]http://www.peru2021.org/principal/categoria/conceptos-de-responsabilidad-social/9/c-9

[2]http://www.minem.gob.pe/minem/archivos/file/DGAAM/guias/guiaelectricaI.pdf

¿ La Responsabilidad Social Empresarial y sus enfoques?

Por: Luis Pareja Sedano

En la actualidad, el desarrollo y la globalización han incrementado la exigencia social de un comportamiento empresario más responsable.

Cada vez con mayor frecuencia, las empresas son vistas como ciudadanos corporativos[1] (empresas que cuentan con derechos y responsabilidades sociales básicas, éticas, laborales y medioambientales, que van más allá de la maximización de ganancias de corto plazo) por sus stakeholders (grupos de interés relacionados con la empresa), quienes vigilan y presionan a las compañías para que éstas avancen en el ámbito de la RSE, de manera tal, de asegurar su permanencia dentro del mercado.

_innovacion-social_Tradicionalmente, se consideran dos grandes enfoques de la Responsabilidad Social Empresarial que corresponden a la posición Liberal y Social, entre los cuales coexisten otros, que pueden clasificarse en diversas posiciones intermedias, los que serán revisados destacando aspectos que nos permitan congregar un enfoque integrado y de aplicación respecto al desempeño actual de las empresas en el ámbito relativo a estas prácticas.

La posición Liberal, es defendida principalmente por Milton Friedman, la cual postula que “existe una y sólo una responsabilidad social de la empresa, que es usar sus recursos y energías en las actividades diseñadas para incrementar sus beneficios, siempre y cuando permanezca dentro de las reglas del juego, es decir, esforzarse por una libre y abierta competencia, sin engaños ni fraudes”, apoyándose en la teoría de “la mano invisible” de Adam Smith, que señala que la interacción de los individuos en el mercado, guiados por sus propios intereses conducirán al bienestar general de la manera más efectiva y eficiente que si cualquier otra entidad o institución quisiera intervenir en esta dinámica. En este sentido, plantea a la doctrina de la RSE como fundamentalmente subversiva, pues distorsiona el funcionamiento del mercado generando ineficiencias en la asignación de los recursos disponibles.

La posición Social, en cambio, está basada en una naturaleza de la empresa mucho más amplia, en la que incorpora la relación de la entidad con diversos grupos e instituciones que integran el contexto social. En este ámbito, se visualiza a la empresa como un nuevo centro socializador que será responsable no sólo de las ganancias de los accionistas, sino que también del bienestar de la sociedad en la que se desenvuelve. Este enfoque se apoya en los planteamientos de Archie Carroll[2], quien manifiesta que el accionar de las empresas se ha enmarcado dentro de cuatro categorías progresivas de RSE referentes al desempeño económico, legal, ético y discrecional[3]. La primera de ellas es de índole económica, pues al producir de manera eficiente generará riqueza, contribuyendo así, al desarrollo nacional, esperando que su desempeño se supedite a las leyes y reglamentos establecidos, con el fin de normar y regular su campo de acción, así como también a las normas éticas y valóricas establecidas socialmente; deseando además, que en un nivel superior tenga orientaciones filantrópicas impulsadas por el interés corporativo con el fin de dar ayuda y solución a problemas de orden social. Estas cuatro categorías dan un lineamiento de las expectativas que la sociedad, en general, tiene del sector empresarial o las mismas corporaciones.

Los planteamientos intermedios a estos, corresponden a los enfoques: Iluminado del Self-Interest; de las Instituciones Sociales; de la Moral Personal; Legal; de la Ciudadanía Empresarial; de los Stakeholders; basado en la Virtud; y el Teológico o Religioso. De estas visiones, se ha considerado algunos aspectos de cuatro de ellos, los cuales se apoyan y confluyen a la creación de un enfoque más amplio, orientado a la aplicación actual de las políticas socialmente responsables.

De acuerdo al “Enfoque de los Stakeholders”, las responsabilidades de la empresa no sólo se limitan a los accionistas, sino que involucra un grupo más amplio denominado “stakeholders”, en el cual se encuentran todos aquellos grupos en los que impactan las actividades de la empresa, quienes permiten su existencia y además el logro de los objetivos de la misma, correspondiente a la maximización de las ganancias, tal como señala Elizabeth Vallance[4] quien plantea que “el propósito de los empresarios es la maximización del owner value de largo plazo”, que corresponde al valor de la empresa en términos de los beneficios de largo plazo reportados a los accionistas. Por esto, mantener buenas relaciones con los stakeholders, y como manifiesta Sir Geoffrey Chandler[5], contar con guías éticas que regulen las actividades empresariales, darán las pautas de sobrevivencia de la organización en un entorno competitivo en el largo plazo, ayudando a la consecución del objetivo empresarial.

En un sentido similar, el “Enfoque iluminado del Self-Interest”, desarrollado por Aram[6]; Arlow y Gannon[7]; y Mescon y Tilson[8], plantea ala RSE como una estrategia que ayuda a alcanzar el éxito o la maximización de beneficios, al promover una respuesta positiva por parte de la sociedad a cambio de tales prácticas. Sin embargo, para que esto ocurra será necesario que la comunidad conozca el comportamiento corporativo responsable de la empresa, lo cual demandará un análisis exhaustivo frente a los costos asociados a las iniciativas responsables y su comunicación, versus los potenciales beneficios que se podrían alcanzar, en el entorno de un contexto competitivo. Es así, como la comunicación del compromiso y actividades en materia de responsabilidad social que mantienen las empresas, se convierte en una pieza fundamental para la maximización de los beneficios; siendo relevante considerar qué comunicar, cómo y a quién. Para lograr una comunicación efectiva[9], existen elementos esenciales a considerar como la credibilidad y la transparencia de lo que se está informando, considerando también que se debe comunicar de forma simple eventos pasados que hayan sido exitosos, diseñando especialmente estrategias comunicacionales para cada stakeholders.
Leer más de esta entrada

¿ La Responsabilidad Social Empresarial y sus enfoques?

Por: Luis Pareja Sedano

En la actualidad, el desarrollo y la globalización han incrementado la exigencia social de un comportamiento empresario más responsable.

Cada vez con mayor frecuencia, las empresas son vistas como ciudadanos corporativos[1] (empresas que cuentan con derechos y responsabilidades sociales básicas, éticas, laborales y medioambientales, que van más allá de la maximización de ganancias de corto plazo) por sus stakeholders (grupos de interés relacionados con la empresa), quienes vigilan y presionan a las compañías para que éstas avancen en el ámbito de la RSE, de manera tal, de asegurar su permanencia dentro del mercado.

_innovacion-social_Tradicionalmente, se consideran dos grandes enfoques de la Responsabilidad Social Empresarial que corresponden a la posición Liberal y Social, entre los cuales coexisten otros, que pueden clasificarse en diversas posiciones intermedias, los que serán revisados destacando aspectos que nos permitan congregar un enfoque integrado y de aplicación respecto al desempeño actual de las empresas en el ámbito relativo a estas prácticas.

La posición Liberal, es defendida principalmente por Milton Friedman, la cual postula que “existe una y sólo una responsabilidad social de la empresa, que es usar sus recursos y energías en las actividades diseñadas para incrementar sus beneficios, siempre y cuando permanezca dentro de las reglas del juego, es decir, esforzarse por una libre y abierta competencia, sin engaños ni fraudes”, apoyándose en la teoría de “la mano invisible” de Adam Smith, que señala que la interacción de los individuos en el mercado, guiados por sus propios intereses conducirán al bienestar general de la manera más efectiva y eficiente que si cualquier otra entidad o institución quisiera intervenir en esta dinámica. En este sentido, plantea a la doctrina de la RSE como fundamentalmente subversiva, pues distorsiona el funcionamiento del mercado generando ineficiencias en la asignación de los recursos disponibles.

La posición Social, en cambio, está basada en una naturaleza de la empresa mucho más amplia, en la que incorpora la relación de la entidad con diversos grupos e instituciones que integran el contexto social. En este ámbito, se visualiza a la empresa como un nuevo centro socializador que será responsable no sólo de las ganancias de los accionistas, sino que también del bienestar de la sociedad en la que se desenvuelve. Este enfoque se apoya en los planteamientos de Archie Carroll[2], quien manifiesta que el accionar de las empresas se ha enmarcado dentro de cuatro categorías progresivas de RSE referentes al desempeño económico, legal, ético y discrecional[3]. La primera de ellas es de índole económica, pues al producir de manera eficiente generará riqueza, contribuyendo así, al desarrollo nacional, esperando que su desempeño se supedite a las leyes y reglamentos establecidos, con el fin de normar y regular su campo de acción, así como también a las normas éticas y valóricas establecidas socialmente; deseando además, que en un nivel superior tenga orientaciones filantrópicas impulsadas por el interés corporativo con el fin de dar ayuda y solución a problemas de orden social. Estas cuatro categorías dan un lineamiento de las expectativas que la sociedad, en general, tiene del sector empresarial o las mismas corporaciones.

Los planteamientos intermedios a estos, corresponden a los enfoques: Iluminado del Self-Interest; de las Instituciones Sociales; de la Moral Personal; Legal; de la Ciudadanía Empresarial; de los Stakeholders; basado en la Virtud; y el Teológico o Religioso. De estas visiones, se ha considerado algunos aspectos de cuatro de ellos, los cuales se apoyan y confluyen a la creación de un enfoque más amplio, orientado a la aplicación actual de las políticas socialmente responsables.

De acuerdo al “Enfoque de los Stakeholders”, las responsabilidades de la empresa no sólo se limitan a los accionistas, sino que involucra un grupo más amplio denominado “stakeholders”, en el cual se encuentran todos aquellos grupos en los que impactan las actividades de la empresa, quienes permiten su existencia y además el logro de los objetivos de la misma, correspondiente a la maximización de las ganancias, tal como señala Elizabeth Vallance[4] quien plantea que “el propósito de los empresarios es la maximización del owner value de largo plazo”, que corresponde al valor de la empresa en términos de los beneficios de largo plazo reportados a los accionistas. Por esto, mantener buenas relaciones con los stakeholders, y como manifiesta Sir Geoffrey Chandler[5], contar con guías éticas que regulen las actividades empresariales, darán las pautas de sobrevivencia de la organización en un entorno competitivo en el largo plazo, ayudando a la consecución del objetivo empresarial.

En un sentido similar, el “Enfoque iluminado del Self-Interest”, desarrollado por Aram[6]; Arlow y Gannon[7]; y Mescon y Tilson[8], plantea ala RSE como una estrategia que ayuda a alcanzar el éxito o la maximización de beneficios, al promover una respuesta positiva por parte de la sociedad a cambio de tales prácticas. Sin embargo, para que esto ocurra será necesario que la comunidad conozca el comportamiento corporativo responsable de la empresa, lo cual demandará un análisis exhaustivo frente a los costos asociados a las iniciativas responsables y su comunicación, versus los potenciales beneficios que se podrían alcanzar, en el entorno de un contexto competitivo. Es así, como la comunicación del compromiso y actividades en materia de responsabilidad social que mantienen las empresas, se convierte en una pieza fundamental para la maximización de los beneficios; siendo relevante considerar qué comunicar, cómo y a quién. Para lograr una comunicación efectiva[9], existen elementos esenciales a considerar como la credibilidad y la transparencia de lo que se está informando, considerando también que se debe comunicar de forma simple eventos pasados que hayan sido exitosos, diseñando especialmente estrategias comunicacionales para cada stakeholders.
Leer más de esta entrada

FORETICA y La SGE 21: Gestión Ética y Responsabilidad Social

Por Luis Pareja Sedano

Cada vez más las organizaciones van articulando herramientas de gestión que les permitan generar valor, innovación y sostenibilidad. El reto de hoy, es como las adaptamos a nuestros sistemas y cultura empresarial con la finalidad de convertirnos en una empresa socialmente responsable

¿Qué es Forética?

Desde su creación en 1999, Forética ha jugado un papel clave en la difusión de la RSE en nuestro entorno. La participación en los principales foros de decisión a nivel nacional e internacional y la aportación de soluciones innovadoras para los retos de la gestión ética, han supuesto una contribución importante para el desarrollo de estrategias de responsabilidad social, tanto de grandes empresas como de pymes.

Forética es además:

  • Una organización multistakeholder, donde se trabaja conjuntamente para desarrollar un concepto de gestión ética y socialmente responsable fundamentado en el diálogo con todas las partes interesadas.
  • El referente en herramientas de gestión de la RSE integrales, que permiten la implantación, medición y verificación de valores y conductas de la empresa en sus operaciones y relaciones con el entorno.
  • Una fuente de conocimiento e innovación, fruto de una extensa red de empresas, académicos y expertos en RSE en distintos sectores.
  • Una plataforma de comunicación, benchmarking y fomento de la transparencia, que permite a los socios aumentar su eficacia en la difusión del compromiso real y demostrable con sus valores.

Tiene como misión fomentar la cultura de la gestión ética y la responsabilidad social dotando a las organizaciones de conocimiento y herramientas útiles para desarrollar con éxito un modelo de negocio competitivo y sostenible.

Redes Globales:

–       Forética publica desde 2006 el Informe de Progreso como organización firmante de la red del Pacto Mundial de las Naciones Unidas.

–       Forética tiene una alianza estratégica con Social Accountability International y colabora en el desarrollo y la difusión de la Responsabilidad Social y en la formación de profesionales.

–       Forética forma parte de Global Reporting Initiative (GRI) como miembro Organisational Stakeholder (OS).

–       Forética es socio representante europeo de la red CSR360, Global Partner Network de Business in the Community (BITC).

Redes en América Latina

–       Red Fórum Empresa: Miembro afiliado a la red desde 2010.

–       Forética firmó en 2009 un convenio con el Instituto de Responsabilidad Social Empresarial de Ecuador (IRSE) para trabajar juntos por el fomento de la RSE en  Ecuador.

–       Forética firmó un convenio con SGS para la certificación de la norma SGE 21 en 17 países de Latinoamérica.

–       Forética es parte estratégico de los departamentos de extensión universitaria y posgrado de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile y Facultad de Comunicación, Turismo y Psicología de la Universidad San Martín de Porres (Lima, Perú).

Actualmente se viene posicionando en Europa y Latinoamérica y cuenta con una red con más de 140 organizaciones y más de 100 socios personales. Dentro de la asociación conviven empresas de todos los tamaños y sectores de actividad, además de asociaciones profesionales, organizaciones del tercer sector o académicos de reconocido prestigio, entre otros. (Ver: http://www.foretica.org/ )

foretica3

La SGE 21

cURSOS FORETICA  SG-21La SGE 21, Sistema de Gestión Ética y Socialmente Responsable, es la primera norma europea que establece los requisitos que debe cumplir una organización para integrar en su estrategia y gestión la Responsabilidad Social.

Dicho de otro modo, la SGE 21 es la primera herramienta que pone a disposición de las organizaciones una sistemática enfocada a la integración voluntaria de sus preocupaciones sociales y medioambientales en las operaciones comerciales y en las relaciones con sus grupos de interés.
Leer más de esta entrada

Curso-Taller: Responsabilidad Social, Evaluación y Gestión de Impactos Económicos y Sociales

Imagen destacada

Colegio de Economistas de LimaEl Colegio de Economistas de Lima, Institución autónoma con personería de Derecho Público  organiza el “Curso -Taller: Responsabilidad Social, Evaluación y Gestión de Impactos Económicos y Sociales”; que busca mejorar las habilidades de la evaluación y gestión social de los profesionales del sector. El programa se lleva a cabo gracias a la subvención y el apoyo del Comité de Responsabilidad Social y Desarrollo Sostenible del Colegio de Economistas de Lima.

Objetivo: Contribuir a que más profesionales puedan llevar adelante una gestión socialmente responsable, en momentos en que en nuestro país los conflictos sociales entre comunidades y ciudadanos con empresas y con el propio Estado  afecta su desarrollo.

Contenido: Para revisar la información completa del curso ingresa a este enlace  www.goo.gl/1kRSP.

Público meta: Dirigido a profesionales de diversas disciplinas que estén involucrados en el trabajo de responsabilidad social en sus organizaciones o que deseen conocer e incursionar en este ámbito profesional.

Inicio de curso: 17 de abril 2013

Duración de curso: Sesiones semanales, los días miércoles desde el 17 de abril hasta el 26 de junio (7:00pm – 9:15pm)

Lugar: El evento se llevará a cabo en las instalaciones del Colegio de Economistas de Lima ( Av. República de Colombia (ex Av. Central 671 Of. 305 – San Isidro).

Inscripción: Ingrese a este enlace www.goo.gl/1kRSP donde encontrará la información completa del curso y la ficha de inscripción.

Importante: Para inscribirte debes enviar la FICHA DE INSCRIPCIÓN y el voucher escaneado de pago en la cta Ahorros. Soles Nro 0011-0431-0200002931 del Banco Continental, a nombre de Carmen Lara con el asunto “Inscripción” al email: responsabilidadsocialcel@gmail.com.

Costo: S/.200.00 por participante.

Descuento: Por mencionar que eres parte de la comunidad de Emprende Social recibe un descuento especial del 25% del costo total.

Les invitamos a seguir al Colegio de Economistas de Lima en su cuenta de Facebook haciendo click aquí.

Blog Amigo : emprendesocial.com

¿ La Responsabilidad Social Empresarial y sus enfoques?

Por: Luis Pareja Sedano

En la actualidad, el desarrollo y la globalización han incrementado la exigencia social de un comportamiento empresario más responsable.

Cada vez con mayor frecuencia, las empresas son vistas como ciudadanos corporativos[1] (empresas que cuentan con derechos y responsabilidades sociales básicas, éticas, laborales y medioambientales, que van más allá de la maximización de ganancias de corto plazo) por sus stakeholders (grupos de interés relacionados con la empresa), quienes vigilan y presionan a las compañías para que éstas avancen en el ámbito de la RSE, de manera tal, de asegurar su permanencia dentro del mercado.

_innovacion-social_Tradicionalmente, se consideran dos grandes enfoques de la Responsabilidad Social Empresarial que corresponden a la posición Liberal y Social, entre los cuales coexisten otros, que pueden clasificarse en diversas posiciones intermedias, los que serán revisados destacando aspectos que nos permitan congregar un enfoque integrado y de aplicación respecto al desempeño actual de las empresas en el ámbito relativo a estas prácticas.

La posición Liberal, es defendida principalmente por Milton Friedman, la cual postula que “existe una y sólo una responsabilidad social de la empresa, que es usar sus recursos y energías en las actividades diseñadas para incrementar sus beneficios, siempre y cuando permanezca dentro de las reglas del juego, es decir, esforzarse por una libre y abierta competencia, sin engaños ni fraudes”, apoyándose en la teoría de “la mano invisible” de Adam Smith, que señala que la interacción de los individuos en el mercado, guiados por sus propios intereses conducirán al bienestar general de la manera más efectiva y eficiente que si cualquier otra entidad o institución quisiera intervenir en esta dinámica. En este sentido, plantea a la doctrina de la RSE como fundamentalmente subversiva, pues distorsiona el funcionamiento del mercado generando ineficiencias en la asignación de los recursos disponibles.

La posición Social, en cambio, está basada en una naturaleza de la empresa mucho más amplia, en la que incorpora la relación de la entidad con diversos grupos e instituciones que integran el contexto social. En este ámbito, se visualiza a la empresa como un nuevo centro socializador que será responsable no sólo de las ganancias de los accionistas, sino que también del bienestar de la sociedad en la que se desenvuelve. Este enfoque se apoya en los planteamientos de Archie Carroll[2], quien manifiesta que el accionar de las empresas se ha enmarcado dentro de cuatro categorías progresivas de RSE referentes al desempeño económico, legal, ético y discrecional[3]. La primera de ellas es de índole económica, pues al producir de manera eficiente generará riqueza, contribuyendo así, al desarrollo nacional, esperando que su desempeño se supedite a las leyes y reglamentos establecidos, con el fin de normar y regular su campo de acción, así como también a las normas éticas y valóricas establecidas socialmente; deseando además, que en un nivel superior tenga orientaciones filantrópicas impulsadas por el interés corporativo con el fin de dar ayuda y solución a problemas de orden social. Estas cuatro categorías dan un lineamiento de las expectativas que la sociedad, en general, tiene del sector empresarial o las mismas corporaciones.

Los planteamientos intermedios a estos, corresponden a los enfoques: Iluminado del Self-Interest; de las Instituciones Sociales; de la Moral Personal; Legal; de la Ciudadanía Empresarial; de los Stakeholders; basado en la Virtud; y el Teológico o Religioso. De estas visiones, se ha considerado algunos aspectos de cuatro de ellos, los cuales se apoyan y confluyen a la creación de un enfoque más amplio, orientado a la aplicación actual de las políticas socialmente responsables.

De acuerdo al “Enfoque de los Stakeholders”, las responsabilidades de la empresa no sólo se limitan a los accionistas, sino que involucra un grupo más amplio denominado “stakeholders”, en el cual se encuentran todos aquellos grupos en los que impactan las actividades de la empresa, quienes permiten su existencia y además el logro de los objetivos de la misma, correspondiente a la maximización de las ganancias, tal como señala Elizabeth Vallance[4] quien plantea que “el propósito de los empresarios es la maximización del owner value de largo plazo”, que corresponde al valor de la empresa en términos de los beneficios de largo plazo reportados a los accionistas. Por esto, mantener buenas relaciones con los stakeholders, y como manifiesta Sir Geoffrey Chandler[5], contar con guías éticas que regulen las actividades empresariales, darán las pautas de sobrevivencia de la organización en un entorno competitivo en el largo plazo, ayudando a la consecución del objetivo empresarial.

En un sentido similar, el “Enfoque iluminado del Self-Interest”, desarrollado por Aram[6]; Arlow y Gannon[7]; y Mescon y Tilson[8], plantea ala RSE como una estrategia que ayuda a alcanzar el éxito o la maximización de beneficios, al promover una respuesta positiva por parte de la sociedad a cambio de tales prácticas. Sin embargo, para que esto ocurra será necesario que la comunidad conozca el comportamiento corporativo responsable de la empresa, lo cual demandará un análisis exhaustivo frente a los costos asociados a las iniciativas responsables y su comunicación, versus los potenciales beneficios que se podrían alcanzar, en el entorno de un contexto competitivo. Es así, como la comunicación del compromiso y actividades en materia de responsabilidad social que mantienen las empresas, se convierte en una pieza fundamental para la maximización de los beneficios; siendo relevante considerar qué comunicar, cómo y a quién. Para lograr una comunicación efectiva[9], existen elementos esenciales a considerar como la credibilidad y la transparencia de lo que se está informando, considerando también que se debe comunicar de forma simple eventos pasados que hayan sido exitosos, diseñando especialmente estrategias comunicacionales para cada stakeholders.
Leer más de esta entrada