La receta (olvidada) en las políticas de innovación en América Latina

Por Claudia Suaznábar y Gabriel Casaburi, del BID

Gastón Acurio se levanta los domingos por la mañana para ir al mercado de Surquillo a comprar el pescado más fresco. De vuelta en su casa seguramente toma lo que encuentre en su nevera y un rato más tarde tiene listo un sudado de cabrilla espectacular o un ceviche de lenguado de chuparse los dedos. Pero para todos los demás que no somos Gastón Acurio es más probable que nuestro domingo en la mañana empiece abriendo un libro de recetas, entusiasmándonos con la foto de un plato sofisticado e inmediatamente empezando a saborear el resultado en nuestras mentes. De ahí comenzamos a cocinar y, con el horno ya prendido, nos damos cuenta que nos falta un ingrediente clave. Si todavía hay tiempo, salimos corriendo a comprarlo, pero seguramente las tiendas estén lejos o ya cerradas y nos decidamos a usar algún sustituto que nos parezca razonable. Resultado: la comida no se parece en nada a la de la foto y desde luego está lejos de lo que saboreaste instantes antes en tu mente. Nada reemplaza a ese ingrediente faltante.

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Con las políticas públicas muchas veces nos pasa igual, nos entusiasmamos con los resultados que buscamos obtener, pero no siempre tenemos todos los insumos para lograrlos. A veces por falta de fondos, otras porque el contexto no lo permite, pero en numerosos casos, por no entender bien la receta. Y algo semejante parece estar pasando en América Latina y el Caribe (ALC) con las políticas de innovación. Las empresas de la región innovan mucho menos que sus pares en las economías avanzadas -en 2011 la inversión privada en I+D como porcentaje del PIB en América Latina y el Caribe alcanzaba 0.33% frente al 1,56% de los países de la OCDE. Esta falta de innovación las lleva a utilizar tecnologías obsoletas y a operar con niveles de productividad mucho más bajos que sus competidores, lo cual se traduce en menores tasas de crecimiento, menor acceso a los mercados más rentables, bajos niveles de salario promedio y estrategias comerciales defensivas.

Lógicamente, este estado de situación en la región preocupa, y mucho, a los responsables de políticas públicas. Perciben que en las economías avanzadas, las empresas son más innovadoras porque enfrentan un conjunto de incentivos de mercado y políticas de apoyo (los ingredientes) que las empuja hacia la innovación y que además les provee los elementos para hacerlo con éxito. Y es por esto que en todos los países de ALC, el sector público utiliza un conjunto de ingredientes para “cocinar” mayores niveles de innovación. Como parte de un nuevo libro del BID La política de innovación en América Latina y el Caribe: Nuevos Caminos que será publicado próximamente, se incluyen los resultados de un estudio que muestra que hay un ingrediente clave en el mix de políticas de países avanzados que prácticamente no forma parte de los ingredientes que usamos en nuestras políticas de innovación en ALC: los servicios de extensión tecnológica (SET).

Los servicios de extensión tecnológica no están orientados a generar nuevo conocimiento en las empresas sino a buscar que las empresas aprovechen mejor el conocimiento que ya existe en el mercado con el objetivo de lograr su modernización tecnológica y mejoras sostenidas de productividad. En los países avanzados existen numerosos programas para impulsar el desarrollo de los SET que, con formatos y prácticas diferentes, han demostrado su impacto positivo en resolver problemas tecnológicos de las empresas, en mejorar la eficiencia en los procesos, el cumplimiento de estándares de calidad y ambientales y, sobre todo, en actuar como una puerta de entrada a la innovación para muchas empresas. Lo cierto es que muchas de las empresas que comienzan a cambiar su comportamiento como resultado de la aplicación de los SET, poco a poco se van uniendo al pelotón de firmas que adoptan la innovación permanente como herramienta competitiva. En el estudio mencionado relevamos en profundidad las experiencias de programas como el Manufacturing Extension Program(MEP) de Estados Unidos, el Industrial Research Assistance Program (IRAP) de Canadá, ambos con una larga trayectoria en la promoción de servicios de extensión tecnológica con población objetivo y enfoques de intervención diferenciados, así como las experiencias desde centros tecnológicos como Tecnalia, en el País Vasco, más ligado a la prestación de servicios tecnológicos complementarios a los SET.

¿Y qué sucede en la región? La estructura empresarial en América Latina y el Caribe presenta una gran heterogeneidad en términos de productividad: un conjunto reducido de firmas está cerca de la frontera tecnológica internacional, operando con altos niveles de productividad, y luego un enorme grupo de firmas, mayormente micro y pequeñas, están muy atrasadas y demuestran bajas capacidades para innovar. Lo que es más, las brechas de productividad entre las empresas de menor y mayor tamaño en ALC son incluso mayores que en países avanzados. Por ejemplo, la productividad de las pequeñas empresas argentinas o chilenas equivale a menos de un cuarto de la productividad de las grandes comparado con un 40% en el caso estadounidense o dos tercios en el caso de Reino Unido. En un contexto así, los SET que buscan acelerar la difusión del conocimiento tecnológico y mejorar las capacidades empresariales, podrían tener un gran impacto en acercar a ese enorme número de pequeñas firmas al pool de conocimientos y buena prácticas disponibles, y así lograr aumentos de  productividad que en conjunto “muevan la aguja” de la productividad agregada de nuestras economías.

Sin embargo, hay pocas experiencias de promoción de SET en la región. Lo que encontramos en nuestro análisis del mix de políticas de innovación en ALC es que nuestras recetas enfatizan los ingredientes más sofisticados para promover la innovación en detrimento de los ingredientes relacionados con extensión. Ciertamente, los créditos fiscales y los subsidios típicamente vía matching grants, han permitido llegar a un número importante de empresas que cuentan con las capacidades para innovar una vez que se levantan las restricciones al financiamiento, sin embargo ambos instrumentos muestran limitaciones para conseguir que nuevas empresas se unan al club de las innovadoras. Del otro lado, los servicios de extensión tecnológica en la región se han difundido principalmente en el sector agropecuario, donde en varios países llevan décadas difundiendo con éxito nuevas prácticas agrícolas entre los productores más pequeños. Pero en los sectores manufactureros y de servicios existen muy pocos programas con esta orientación, y solo Brasil tiene un conjunto de instrumentos semejantes a los que ofrecen programas como los del Manufacturing Extension Programo Industrial Research Assistance Program.

Si queremos enfrentar el reto de llevar a un mayor número de empresas a innovar, parece importante que los responsables de las políticas de innovación de nuestra región tomen en consideración los servicios de extensión tecnológica como ese ingrediente esencial tradicionalmente olvidado en sus recetas. Parafraseando al experto peruano Francisco Sagasti que relaciona la innovación con el ceviche, nosotros podríamos decir que la innovación sin extensión es como un ceviche sin limón.

Esta columna fue originalmente publicada en el blog Puntos sobre la i del Banco Interamericano de Desarrollo BID.

Sustentabilidad en el Desarrollo

La década de las preferencias en el campo de la inversión internacional

Petróleo, gas, industrias de la moderna competitividad, minerales, papeles de negocios, adquisición de activos en lejanos países? ¿Dónde está el negocio? Muchas de las corrientes inversionistas tienen una estructura de decisiones estratégicas, otras someten las decisiones a un estudio en las cadenas de valor y, otras, van por las grandes fusiones hacia la conformación de la empresa global. Las oscilaciones que se producen en los mercados bursátiles, la fuga de papeles de negocios en diferentes direcciones, la quiebra de gigantes de la economÌa mundial, la sofisticación del fraude en el manejo de la política contable, ha cambiado la faz del mundo de los negocios.

desarrollo-sustentableComo diría Alvin Toffler “Las tremendas oscilaciones en los precios del mercado bursátil han bombeado la vida fresca a un debate que hace tiempo se ha prolongado entre inversores, funcionarios gubernamentales, líderes empresariales y el público en todo el mundo desde Seul hasta San Pablo”, y se preguntarÌa luego: “¿Ha cambiado la nueva economía?”.

Diríamos que en las actuales circunstancias la sociedad global pasa por el momento más dificil de su historia, con coyunturas agudamente críticas y en un marco de relaciones aún insospechadas. Cohabitan diversos mundos en que las corrientes del pensamiento tienden a agudizar aún más la crisis que ha hecho explosión en la sociedad. Y como latinoamericanos, diríamos que vivimos la crisis en cada instante en que las acciones políticas dan muestra de una tremenda desorientación.

Hemos leído recientemente un enfoque aparecido en uno de los medios más prestigiosos del país. la revista Mercado, que al señalar sobre “La otra crisis del capitalismo” dice: “Esta no es la crisis esperada. O en todo caso no es la única. Al comenzar la década pasada, con el fin de la Guerra Fría y del mundo bipolar, apareció el gran debate de fin de siglo, el de la crisis interna del capitalismo, o mejor aún,  el del futuro del capitalismo”. Y sigue: “Desde el punto de vista de la distribución del ingreso hay dos tendencias preocupantes: La primera es la desigualdad. Cada vez es mayor el número de personas que está económicamente peor que antes. Esto ocurre en todos los paÌses, en todas las industrias y en todas las categorías de ingreso. Hay una brecha creciente en la distribución de los asalariados. No sólo crecen las desigualdades entre grupos. Dentro de un mismo país hay trabajadores que ganan más que otros que tienen el mismo nivel de preparación”.

“La segunda tendencia, – dice Mercado -,  es la caída de los salarios,  para la mayoría de la gente los sueldos están bajando. Aquí tampoco hay grupo que se salve. Para principios de la década del noventa, el salario real del varón cayó para todas las edades, para todas las industrias, ocupaciones y nivel educativo. Y lo que más sorprende es que los salarios caen aún en economías cuyo PBI está en alza”.

Este panorama, que está embanderado en todas las corrientes de opinión y que forma parte de las grandes discusiones de los foros internacionales,  en los cónclaves de la Organización Mundial de Comercio, en las reuniones del Grupo de los Siete y, fundamentalmente, en el Foro Económico de Davos, forma parte del futuro desarrollo económico mundial. Dijo Francis Fukuyama, el pensador que escribió “El fin de la historia”, que “El gran desafÌo de los próximos años se puede sintetizar en los disturbios ocurridos en Seattle durante la última reunión de la Organización Mundial de Comercio – OMC . En el futuro cercano el conflicto dominante será por el manejo de la globalización”.

Los fundamentos del desarrollo

El desarrollo, tal como venimos analizando en estas notas, está enfocado sobre la base del pensamiento económico de la actualidad, cuya concepción parte de premisas efinidas, particularmente en la década de los años noventa. Se centra en el desarrollo económico de América Latina y, de una manera particular, en el desarrollo de la minería. Y esto tiene mucho que ver con los rumbos de la política internacional.  Hemos sido sorprendidos frecuentemente por los cambios de rumbo en este dificil camino del desarrollo y hemos logrado entender que, como sociedad, debemos asumir responsabilidades siguiendo estos acontecimientos de una manera inseparable de la realidad.

Debemos entender también que los años del liderazgo convincente, que sostenÌa el idealismo y la utopia,  han quedado atrás y que hoy vivimos una constante del desafío que significa asumir el papel de productores competitivos de materias primas en general y, en particular, de lo que en cada país o en cada región, se ha venido mostrando una inclinación hacia la especialización en la monoproducción de determinado producto primario.

Sin embargo, predomina en el campo del desarrollo, aún en nuestra región poco comparable con los países centrales, las corrientes ideológicas de la globalización,  en las que estamos embarcados todos los países en general, cualesquiera sean sus condiciones culturales, sociales e incluso económicas, aspecto que es lo que en realidad, deseamos desarrollar frente al retraso histórico regional.

¿Qué camino elegimos nosotros?

Elegimos el camino del comportamiento racional, del entendimiento en que se fundan los nuevos escenarios del desarrollo. América Latina apareció en el curso que había tomado la globalización, se aceptaron las reglas internacionales en el marco de las Naciones Unidas, la Organización Mundial del Comercio y se aceleraron los tiempos de actualización de las vías de la democracia y la institucionalidad. Se aconsejaba en círculos de inversión y desarrollo que, América Latina, debía tomar muy seriamente la necesidad de revisar sus estrategias económicas  a mediano plazo y que pusiera énfasis en la educación, la mano de obra calificada,  por cuanto la inversión se desplazaba en esa dirección. Y así lo hicimos – estamos en ese camino – pese a la crisis.

Siguiendo ese camino, América Latina se encontraba hacia finales del Siglo XX en pleno proceso de superar las adversas influencias de la economía internacional, que condicionaban las políticas económicas aplicadas y el desempeño de los países. La constante caída de los productos básicos – minerales principalmente –  así como la inestabilidad y el deterioro de las condiciones del financiamiento externo, se tradujeron en una transferencia neta de recursos negativa de toda la región. Se asistía de esta manera a situaciones más graves aún, principalmente en el campo de la producción con el consiguiente agravamiento del desempleo.

En su informe económico CEPAL señala que, al ingresar al Siglo XXI, América Latina se encontraba frente al agravamiento de sus condiciones económicas y sociales, que aceleraban el desempleo y la pobreza. Que la crisis financiera internacional seguía siendo el factor dominante de las tendencias económicas de la región y que el brusco descenso de las entradas de capital, unido al alto volumen de pagos al exterior por conceptos de intereses y dividendos,se tradujo en una transferencia negativa. A la vez, el bajo precio de los productos básicos – con excepción del petróleo – junto con la caida del comercio intraregional en América del Sur, provocaron una disminución de los ingresos provenientes de las exportaciones en muchos países.

¿Qué hacer?

Documentos del Banco Mundial reflejaron en la realidad de las relaciones internacionales la situación de desigualdad que venía tejiéndose en la actividad comercial del mundo entero. En este panorama se proponía considerar el desarrollo desde una nueva perspectiva, donde se tengan en cuenta las diferencias de conocimientos entre unos y otros países, e incluso, dentro de un mismo país, y observar los problemas de información que socavan los mercados y obstaculizan la intervención estatal.

Estas diferencias y deficiencias – se decía – son particularmente acusadas en los países más pobres y actúan precisamente en detrimento de los más necesitados. El principio general de que las instituciones deben actuar aprovechando sus ventajas actuales que, comparadas con el pasado, son muchos más evidentes, parecería indicar que el sector público debería – o debe – centrar la atención en las actividades que el sector privado no puede realizar. Es decir, el Estado debe concentrarse en actividades cuyo efectos secundarios revistan especial importancia, que tengan características de bien público o que traten de dar solución a los problemas de distribución. Hemos señalado recientemente que el Estado debe asumir un rol conductor, teniendo en consideración que la mundialización y la gestión de los asuntos públicos no han evidenciado hasta hoy una distribución  equitativa de sus beneficios por lo que provoca reacciones negativas.

¿Cómo nos encontramos hoy?

La stuación en diversas regiones del mundo es conflictiva. Nos dice  Joseph E. Stiglitz, – premio Nobel de Economía 2001 –  que “los alborotos y las protestas contra las políticas y las medidas de las instituciones de la globalización no son desde luego una novedad. Durante décadas los pueblos del mundo subdesarrollado se han rebelado cuando los programas de austeridad impuestos en sus países han sido demasiados severos, pero sus quejas no solían tener eco en Occidente. Lo nuevo  hoy es la ola de condenas en los países desarrollados”.

Y las diferentes manifestaciones de crisis en los países de América Latina tienen su origen en este escenario de la economía mundial. Nuestro país entró en crisis, no sólo porque se quiso cambiar de modelo, sino porque no encontraba alternativas en el marco de la economía mundial cuyas consecuencias gravitaban enormente sobre los esfuerzos por sostener un modelo económico. Su cambio, sin embargo, requería el establecimiento  de pautas económicas que favorecieran el crecimiento y detener los avances de la marginalidad, el desempleo y la pobreza. Como puede observarse, se hizo todo lo contrario y esto produjo la crisis más dificil de la historia.

Recurrimos a las definiciones de Gabriel Rubistein – periodista de Noticias – para resumir la situación en que nos encontramos. Dice, entre otros conceptos que, “Mantener a salvo la Convertibilidad, a salvo los ahorros de la gente, a salvo la capacidad de mantener accesos al crédito a empresas y particulares, hacer las cosas de modo que el Estado pudiese volver a ser sujeto de crédito, todas esas cosas eran muy difíciles de hacerlas, y muy difíciles hacia fines del año 2001. Requerían de mucha idoneidad, mucha capacidad de ejecución, mucho entendimiento de nuestro Congreso y del Ejecutivo. Pero mucha más capacidad aún se necesitaba para terminar con el mal llamado “modelo”. ¿Fue así? No, fue una tremenda y desafortunada improvisación. Así quedamos y así estamos.

Evidentemente, tenemos que cruzar estas barreras de la incertidumbre y la desazón y encontrar mejores circunstancias, refugiarnos en aquellas ideas que generan quienes bregan por encontrar alternativas de solución para estos problemas que se debaten en diferentes regiones del mundo.

#LibroGratis -Forética publica, con la colaboración de Grupo Cooperativo Cajamar, un informe y una guía sobre la RSE en el sector agroalimentario

La guía de implantación incluye una herramienta de autodiagnóstico para que las empresas del sector evalúen el estado de desarrollo de sus políticas de sostenibilidad

 

Madrid, 24 de noviembre.- Forética ha presentado hoy, con la colaboración de Grupo Cooperativo Cajamar, el informe “Acelerando la RSE en el sector agroalimentario”. El documento parte de una exposición de los retos globales a los que se enfrenta el sector e incluye un triple balance del mismo (a nivel económico, social y ambiental), un análisis comparativo de productores y distribuidores en materia de responsabilidad social empresarial y una selección de casos de éxito. Contiene además una guía para la implantación de la RSE y una herramienta de autodiagnóstico.
El Informe refleja que el sector agroalimentario es uno de los más expuestos a los retos y oportunidades de la sostenibilidad. “La fuerte dependencia de recursos naturales escasos, el cambio climático y la gran cantidad de información en manos de un consumidor interconectado y globalizado son fuertes desafíos a los que se enfrenta el sector, cuya competitividad a largo plazo dependerá de la manera de enfrentarse a ellos”, destaca el Director de Responsabilidad Social Corporativa de Grupo Cooperativo Cajamar, Javier Dueñas.
Forética ha realizado un análisis comparativo para conocer cómo se encuentran los productores y distribuidores nacionales en cuanto al despliegue de políticas de RSE en contraste con los internacionales. El estudio muestra que la distribución –nacional e internacional- y los productores de carácter global están apostando por la sostenibilidad. Por tanto, se hace necesario que “los productores nacionales aceleren el desarrollo de sus programas de RSE y los hagan más visibles, como una estrategia de valor para el sector en un mercado de exportación que está incrementando cada vez más los niveles de exigencia en esta materia”, subraya Jaime Silos, Director de Desarrollo Corporativo de Forética y Director del estudio.
Conclusiones de las entrevistas a expertos, guía de implantación y herramienta práctica
Por otra parte, el informe destaca también algunas de las conclusiones derivadas de las entrevistas con expertos del sector que se han realizado. En dichas entrevistas se consultaba a los encuestados sobre aspectos tales como tendencias globales, adaptación de las mismas por parte del sector, nivel de conocimiento y prácticas desarrolladas en RSE o tendencias y beneficios derivados de su implementación. Los temas que los entrevistados consideran más relevantes para el sector son la escasez y los problemas asociados al agua, el crecimiento poblacional, la seguridad alimentaria, la escasez de recursos y también la pérdida de biodiversidad.
La obligatoriedad y exigencia de los marcos legislativos y de los propios mercados de exportación y la voluntariedad de las personas y organizaciones son las motivaciones más fuertes para la adopción de medidas de eficiencia a diferentes niveles.
Los expertos entrevistados declaran que los beneficios más tangibles del desarrollo de la RSE en las organizaciones se manifiestan principalmente con mejoras a nivel social: mayor implicación de la plantilla, aumento de la seguridad laboral, mejor clima laboral y una imagen externa de la organización más positiva.
Asimismo, los entrevistados manifiestan que el sector en España está experimentando un gran desarrollo de medidas de eficiencia en el empleo de recursos y de minimización del impacto en la cadena de valor, aunque aún hay mucho por hacer en comparación con otros países de la Unión Europea.
El estudio incluye una selección de buenas prácticas de empresas referentes en el sector como son Grupo Cooperativo Cajamar, Calidad Pascual, Fruits de Ponent, Grupo Siro, Heineken y Nestlé.
El informe está acompañado de una guía de implantación que orienta a las empresas del sector sobre cómo integrar la RSE en su estrategia y operaciones. Analiza cuatro dimensiones (liderazgo, gestión, comunicación y diálogo) y está basada en el esquema propuesto por la Norma SGE 21 de Forética.
Tal como recoge el informe, existen multitud de herramientas que pueden contribuir a cimentar el desarrollo de la RSE en el sector. Hoy se ha presentado también, dentro de la guía de implantación que acompaña al estudio, la herramienta de autodiagnóstico de RSE en el sector agroalimentario. A través de diferentes preguntas permite al usuario saber el estado de desarrollo de su organización en materia de sostenibilidad. Puede navegarse aquí.
Forética ha presentado estos documentos ante un grupo de empresas del sector agroalimentario y el Subdirector General de Fomento Industrial e Innovación del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Clemente Mata.
El Informe “Acelerando la RSE en el sector agroalimentario” junto a la guía de implantación de la RSE en el sector, puede descargarse aquí
Más información en comunicacion@foretica.es o en el teléfono  91 5227946
 
Sobre Forética
Forética es la asociación de empresas y profesionales de la responsabilidad social empresarial / sostenibilidad líder en España y Latinoamérica, que tiene como misión fomentar la integración de los aspectos sociales, ambientales y de buen gobierno en la estrategia y gestión de empresas y organizaciones. Actualmente está formada por más de 200 socios.
Forética ha sido elegida por el World Business Council for Sustainable Development como su único representante en España y por tanto nombrada Consejo Empresarial Español para el Desarrollo Sostenible. Asimismo, forma parte del Consejo de Administración de CSR Europe.
En España, Forética forma parte del Consejo Estatal de RSE como vocal experto. Asimismo, es propietaria de la Norma SGE 21, primer sistema de gestión de la responsabilidad social que permite, de manera voluntaria, alcanzar una certificación. En la actualidad, más de un centenar de empresas y organizaciones están certificadas con la Norma en España y Latinoamérica.
Más información en nuestros perfiles de Twitter (hashtag #rseagroalimentario) y Facebook.

¿Responsabilidad Social o Relaciones Comunitarias? Una mirada conceptual en el Sector Minero Peruano

Por Luis Pareja Sedano

luispareja

La Responsabilidad Social del Sector minero no solo se debe medir en proyectos de desarrollo social y ambiental en su comunidad de impacto directo o indirecto tal como lo enfoca la gestión de relaciones comunitarias; sino también en función a las estrategias de desarrollo y valor compartido hacia sus grupos de interés (Stakeholders) sean internos o externos.

Relaciones Comunitarias o Responsabilidad Social

Elaboración propia

El sector minero peruano formal es uno de los principales motores del crecimiento económico y desarrollo de nuestro país. Prueba de ello ha sido el despegue del sector en los últimos 20 años. La inversión, el desarrollo tecnológico, el desarrollo de capacidades y la creación de empleos son algunos de los beneficios tangibles que impactan directamente en el bienestar de la población.

El carácter estratégico de esta industria hace que las empresas mineras miren nuevas estrategias y/o herramientas de Innovación que generen un valor constante para su organización. Es en este marco donde las “Relaciones Comunitarias” (RRCC) y la “Responsabilidad Social” (RS) juegan un papel importante. En nuestro país muchos profesionales y empresarios lo relacionan de manera similar cuando existen claras diferencias pero están totalmente alineadas una de otra.

La Responsabilidad Social incipiente, hoy en constante evolución y enfocada al logro de la sostenibilidad, llegó a posicionarse en el Perú en los años 80 – 90 con las acciones iniciales del sector minero. Todo proyecto u obra ejecutada en favor de las comunidades sea desde la filantropía o de la inversión social, eran denominadas “programas” o “proyectos” de Responsabilidad Social. Muchos otros sectores copiaron esas prácticas hasta el 2000 y el resultado fue un desconocimiento conceptual y práctico de la RS y RRCC. Ejm: Cursos, Talleres, Diplomados en RRCC y RS llevadas por diferentes casas de estudios privadas y nacionales con enfoques metodológicos totalmente diferentes y muchos desfasados de la situación problemática existente en el sector; incluso donde los interesados participantes no logran captar las diferencias conceptuales sino confundirlas. Recordemos que no hay una carrera y profesión especializada y formativa desde el pregrado en temas de Responsabilidad Social o Relaciones Comunitarias solo algunos programas de Posgrado (Diplomados y Maestrías). Puedo asegurar que el proceso formativo en Responsabilidad Social y Relaciones Comunitarias está relacionado a un proceso empírico y expertis en el campo de trabajo.

Desde el 2000 en adelante, la figura va tomando un giro diferente gracias a iniciativas como Perú 2021, El Pacto Mundial Perú, Responde, SASE, y la Revista Stakeholders las cuales tienen una mirada más holística y estratégica de la Responsabilidad Social en el Perú. A ello podemos sumarle los Objetivos de Desarrollo Sostenible, ISO 26000, GRI, SA 8000, SGE21, AA1000, entre otros principios guías u normas internacionales relacionadas.

Contextualizando el tema, cuando hablamos de Responsabilidad Social[1] y Relaciones Comunitarias[2] en el sector minero debemos tener en cuenta lo siguiente:

  1. La Responsabilidad Social es transversal a la organización y se enfoca en la cadena de valor, los riesgos, las políticas y estrategias empresariales para que estas sean aterrizadas en programas y proyectos sostenibles con sus Stakeholders y aportando al país. Mientras las Relaciones Comunitarias se enfocan en la Comunidad y miran todos los aspectos que atañen al proyecto minero (diversidad, interculturalidad, derechos de servidumbre, inversión social, desarrollo económico local, etc.)
  2. Las empresas mineras tienen normalmente identificados en sus modelos de diálogo, con sus grupos de interés principalmente a: la Comunidad, Proveedores, Ambiente y Colaboradores. Por ello, vemos que su mayor énfasis de trabajo está relacionado con la Comunidad y con ella una buena Gestión de Relaciones Comunitarias. A diferencia  de otros Sectores (caso empresas de servicios) donde sus grupos de interés están enfocados a Accionistas, Clientes, Consumidores, Colaboradores y Proveedores y no necesariamente están alienadas a una Gestión de Relaciones Comunitarias.
  3. Por ejemplo: Cuando hablamos de la construcción de un colegio o centro de salud en las zonas de impacto directo del Proyecto Minero. Estos hacen referencia a un proyecto social ejecutado por una gestión de Relaciones Comunitarias y alineado a una buena estrategia de Responsabilidad Social.
  4. La responsabilidad social se encuentra en el plano estratégico de la organización mientras las relaciones comunitarias en el plano operativo. La primera es multifocal y la segunda solo focal. La primera contribuye a unas buenas relaciones con sus grupos de interés, la segunda a buenas relaciones con la comunidad. La primera genera valor compartido e innovación para el desarrollo sostenible. La Segunda genera valor, capital social y desarrollo local.
  5. Una buena estrategia de Responsabilidad social con su Comunidad se materializa gracias a una buena gestión de las Relaciones Comunitarias.

Finalmente, hoy el sector estratégico peruano, en particular la minería, requiere de profesionales en Responsabilidad Social multifuncionales, que respeten la diversidad y los derechos humanos, y a su vez sean constantemente agentes de cambio. El reto no solo lo tienen las empresas mineras, sino el gobierno, las universidades, ONGs y las propias comunidades donde se vienen grandes proyectos mineros que son importantes para la economía y el desarrollo del país.

[1]http://www.peru2021.org/principal/categoria/conceptos-de-responsabilidad-social/9/c-9

[2]http://www.minem.gob.pe/minem/archivos/file/DGAAM/guias/guiaelectricaI.pdf

LIBRO RECOGE INICIATIVAS DE CONSERVACIÓN AMBIENTAL #periodismo #ambiental

Fuente: http://www.puntoedu.pucp.edu

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Fuente :puntoedu.pucp.edu

Los egresados de la PUCP Jack Lo y Bruno Monteferri son autores de Conservamos por Naturaleza: 10 años promoviendo la conservación voluntaria en el Perú, un libro editado por la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA) que cuenta la historia de las iniciativas de conservación ambiental en el Perú desde el 2004 -cuando había dos- hasta el 2014 -cuando llegaron a 174.

El uso inadecuado del espacio y la explotación indiscriminada de recursos naturales han ocasionado que grandes áreas silvestres se pierdan en el Perú y en el resto del mundo. Para enfrentar este problema, los gobiernos y organizaciones hacen lo posible por proteger especies y ecosistemas necesarios para la vida. A esto se suma que cada vez más personas y comunidades se comprometen con este reto y contribuyen a la conservación de ecosistemas. En el Perú, la iniciativa Conservamos por Naturaleza agrupa y brinda apoyo a las personas y comunidades que conservan nuestras áreas naturales de forma voluntaria.

El abogado Bruno Monteferri y el periodista Jack Lo, egresados de la PUCP, son integrantes de esta iniciativa, creada por la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental, y los autores del libro Conservamos por Naturaleza: 10 años promoviendo la conservación voluntaria en el Perú, que narra la evolución de esta plataforma desde su creación hasta el 2014, así como la creación y crecimiento de distintas áreas de conservación privada desde el 2004.

“El libro nace como un tributo a la gente que hace conservación voluntaria. Es gente que ha decidido, sin que nadie los obligue, conservar un ecosistema en algún rincón del Perú”, nos cuenta Monteferri, director de Conservamos por Naturaleza. El objetivo del libro es, “por un lado, rendir un tributo, un agradecimiento y un reconocimiento y, por otro, también mostrar que cualquier persona puede seguir esos mismos pasos. Es también una forma de inspirar, de incentivar a construir un Perú más natural y cuidar aquellos espacios; pues si no hacemos algo ahorita, van a dejar de existir”, agrega.

“A medida que íbamos escribiendo el libro y recordando las historias de la gente, viendo cómo esas personas comenzaron hace diez años y cómo están ahora que ya los conozco, es una sensación realmente de motivación y te inspira totalmente”, dice Jack Lo, coordinador de Prensa y Comunicaciones, que se unió a la iniciativa en el 2012.

Mucho ha cambiado en los últimos 10 años, y este texto busca mostrar la evolución de la iniciativa y de las áreas de conservación privadas enmarcadas en el avance de las políticas ambientales de nuestro país y el mundo. Gracias a los esfuerzos de cada persona que tiene un área de conservación privada, organizaciones no gubernamentales y al avance de la legislación ambiental, 1.4 millones de hectáreas de nuestro país son ahora conservadas por personas o comunidades. El nuevo reto es continuar incrementando la red de privados que conservan ecosistemas, conseguir incentivos tributarios para estas personas o comunidades, brindar asesoría para que la conservación sea financieramente sostenible, y lograr que más personas se comprometan con el medioambiente y colaboren de la forma que les sea posible.

“Queremos demostrarle a la gente que no hay que ser un superhéroe o tener grandes ideas (para ayudar al medioambiente), que podemos hacerlo en nuestro día a día”, dice Jack. “No hay nada más simple que eso. A veces nos complicamos de más. Si nos salimos un poquito de nuestro confort nos podemos dar cuenta de que podemos hacer muchas cosas”, finaliza.

El libro Conservamos por Naturaleza: 10 años promoviendo la conservación voluntaria en el Perú está a la venta por S/.30 en la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (Av. Prolongación Arenales 437, San Isidro). También puedes descargar Conservamos por Naturaleza por internet.

National Geographic conquita instagram con fotos de la naturaleza

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Por Kurt Castro

Desde sus inicios que la revista National Geographic ha potenciado el fotoperiodismo con artículos de una calidad fotográfica que sólo se podría comparar al estándar de revistas de moda o que se enfocan de forma exclusiva en la fotografía.

Aunque, a esto, evidentemente hay que sumarle el factor “naturaleza”, que cobra un valor relevante puesto que lo que vemos en las páginas de la publicación corresponde al resultado de largas sesiones de espera, para obtener la luz, el enfoque y el ángulo adecuado, logrando estas maravillosas obras fotográficas.

La revista ha querido llegar a los usuarios de Instagram, que es la red social que se dedica especialmente a la fotografía, logrando en 3 años mil millones de “me gusta” en la cuenta @natgeo. Para celebrar este hito, National Geographic ha realizado la selección de las mejores imágenes pertenecientes a los fotógrafos Andy Bardon, Ami Vitale, Beverly Joubert, David Doubilet, Drew Rush, John Stanmeyer, Michael Yamashita y Steve Winter.

Fuente : Vio Verde

Hijos de la Tierra muestra la necesidad que existe en Puerto Rico de adoptar métodos de #cultivoecológicosustentable

Publicado el 24/04/2015

Hijos de la Tierra muestra la necesidad que existe en Puerto Rico de adoptar métodos de cultivo ecológico sustentable, ante la realidad de un 80% de consumo de alimentos importados. Este es el testimonio de una nueva generación de agricultores comprometidos con el desarrollo del país. El documental se realizó para la Organización Boricuá de Agricultura Eco-orgánica, una organización sin fines de lucro que agrupa a personas de toda la Isla dispuestas a trabajar la agricultura en armonía con el ambiente. Su propósito es educar hacia la conservación del ambiente, trabajando la agricultura a pequeña escala sin la utilización de agro-químicos sintéticos.

** El documental fue producido por estudiantes del curso de Producción Digital de Cine Documental de la Profa. María Teresa Previdi del Departamento de Comunicación de la Universidad del Sagrado Corazón (USC). El estudiantado y la facultad son participantes de la metodología/filosofía de aprendizaje-servicio, coordinado por el Centro de Vinculación Comunitaria (CVC) de la USC.**

Dirección: Nahir Moreno
Producción: Samuel Báez
Productora Ejecutiva: Teresa Previdi
Operador de Cámara: Nahir Moreno y Erik Villa
Director de Fotografía: Erik Villa
Edición: Samuel Báez, Nahir Moreno y Erik Villa

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